El culto guadalupano en Pachuca se hizo sentir probablemente desde el inicio del siglo XVII, pues para mediados de aquella centuria se asienta ya la existencia de una capilla en las faldas del cerro del Cuxi…

El culto guadalupano en Pachuca se hizo sentir probablemente desde el inicio del siglo XVII, pues para mediados de aquella centuria se asienta ya la existencia de una capilla en las faldas del cerro del Cuxi, sitio donde a partir de 1725 se construyó el hospital de San Juan de Dios y se reedificó el pequeño santuario guadalupano, que en mérito a sus moradores permaneció abierto al culto hasta 1862, cuando templo y hospital fueron expropiados por las Leyes de Reforma y más tarde formaron parte de las instalaciones de Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios.
El culto guadalupano se trasladó entonces a una capilla ubicada en el inicio del camino a México, sitio donde continuó la veneración a la Morenita del Tepeyac. Era una paupérrima construcción con paredes de piedra y techo de lámina. Fue en los primeros años del siglo XX cuando aquella ermita fue reconstruida a expensas de la señora Virginia H. de Hernández, esposa del ingeniero Francisco Hernández, entonces secretario de Gobierno. Tal restauración concluyó a finales del año 1907, pero debido al crecimiento de su feligresía se convirtió en parroquia el 1 de enero de 1923.

La primera placa fue lograda alrededor del 12 de diciembre de 1912 y en ella se aprecia el tendido de la feria guadalupana en los que sería el llamado Camino para México —actual avenida Juárez—. Se aprecia el tendido de la feria guadalupana, frente a la ermita guadalupana sometida para entonces a una nueva ampliación de la nave eclesial, que en razón del crecido número de feligreses era ya insuficiente. Como puede verse, sobre la neogótica portada de piedra aún inconclusa se levantaba la espadaña que alojaría sus pequeñas campanas.

La segunda imagen procede del año de 1929, época en la que el templo era sometido a una nueva ampliación, en ese caso más sencilla, pues solo se erigió una especie de cobertizo frente a la puerta principal que fue agrandada para contar con una nave más extensa. A partir de que se convirtió en parroquia, los servicios religiosos se multiplicaron y el templo se hizo emblemático hasta convertirse en la actual Basílica Menor de Santa María de Guadalupe.