En el sitio donde el marqués de Valle Ameno construyera su mansión a mediados del siglo XVIII, ubicada frente a la Real Cárcel —Cárcel Nacional, tras la declaración de Independencia—, posteriormente sede la Liga de Comunidades Agrarias…

En el sitio donde el marqués de Valle Ameno construyera su mansión a mediados del siglo XVIII, ubicada frente a la Real Cárcel —Cárcel Nacional, tras la declaración de Independencia—, posteriormente sede la Liga de Comunidades Agrarias —hoy Fundación Arturo Herrera Cabañas—, se inauguró en 1912 el Hotel Doria, propiedad de la señora Concepción O. Viuda de Trigueros. Fue el primero en contar con 46 cuartos, todos con baño completo —sanitario y regadera— y servicio de ascensor.
En 1936 el entonces recién fundado Sindicato Minero alquiló el edificio del antiguo Hotel Doria para establecer en ese lugar la “clínica Minera” que brindó asistencia médica a sus agremiados. Operó en ese sitio hasta 1957, año en el que la clínica se traslada al edificio levantado en la esquina de las calles de Fernando Soto y Cuauhtémoc, hoy ocupado por las oficinas del Sindicato Minero.

La primera placa procede del año 1921 y, no obstante lo poco definido de muchas líneas por el estado del negativo, permite observar aún el letrero que señalaba al Hotel Doria —primer edificio de la izquierda— el único de tres niveles; la apacibilidad de la calle apenas se interrumpe con el carromato de la basura todavía jalado por lentas bestias de tiro —en el lado izquierdo— y por algunos vendedores que cruzan frente a la puerta de acceso de tal centro de hospedaje, todo celosamente vigilado por el gran campanario del templo Metodista que enhiesta al fondo.
La segunda imagen, muy parecida a la anterior, procede de 1927, como lo atestigua el automóvil que circula rumbo al antiguo Mercado de la Fruta —hoy Miguel Hidalgo—. La placa señala que la imagen corresponde a la calle de Doria, equivocación derivada de haber sido tomada a las puertas del afamado centro de hospedaje que llevaba ese nombre —Hotel Doria—, ubicado, como puede verse, al frente al antiguo recinto de la Cárcel Nacional, convertido para entonces en sede de la Liga de Comunidades Agrarias —hoy Fundación Arturo Herrera Cabañas—. ¡Qué dicha sería poder meterse en la fotografía y revivir aquellos tiempos!, ¿no cree usted, amable lector?
