El 12 de julio de 1725, a petición de autoridades y pueblo del Real de Minas de Pachuca, concedió el virrey Marqués de Casa Fuerte y autorizó el arzobispo de México, fray José de Lanciego y Eguiluz, la construcción de un hospital para remedio de las muchas enfermedades y accidentes sufridos por los mineros de la comarca

El 12 de julio de 1725, a petición de autoridades y pueblo del Real de Minas de Pachuca, concedió el virrey Marqués de Casa Fuerte y autorizó el arzobispo de México, fray José de Lanciego y Eguiluz, la construcción de un hospital para remedio de las muchas enfermedades y accidentes sufridos por los mineros de la comarca. El sitio elegido por la orden hospitalaria de San Juan de Dios fue un predio donado por el capitán Luzón y Ahumada, contiguo a la capilla de la virgen de Guadalupe que existía desde de la segunda mitad del siglo XVII, misma que se reedificaría mientras se construía el nosocomio. Ambas obras quedaron prácticamente terminadas hacia 1750. Tras diversas modificaciones y ampliaciones, el hospital debió ser clausurado en 1831, aunque continuó prestando algunos servicios al menos hasta 1837, cuando murió el ultimo juanino que quedaba en él. En 1852 se reabrió como hospital a cargo del ayuntamiento y permaneció en ese sitio hasta 1862, cuando se trasladó a uno de los claustros del convento de San Francisco.

Durante el Imperio, el antiguo hospital juanino se convirtió en cuartel de las fuerzas francesas, quienes lo abandonaron a finales de 1866, y el predio quedó sin uso aparente, hasta que el 26 de febrero de 1869 el gobernador Doria donó sus instalaciones para establecer al Instituto Literario que le ocupo a partir de marzo de 1875. En la primera placa tomada hacia 1876 puede verse aún la fachada del templo de Nuestra Señora de Guadalupe —hoy salón de actos Baltasar Muñoz Lumbier—, que sería cubierta al prolongarse el ala de salones hasta la hoy calle de Doria, así mismo se aprecia que para entonces no existía aún la gran escalinata, hoy dispuesta frente del edificio, pues todo el frente era un terraplén inclinado que llegaba hasta el pórtico del edificio.

La segunda imagen corresponde al año de 1908 o 1909 realizada poco después de la gran remodelación del edificio, construida ya la escalinata y la fracción de salones que cubrió la fachada del antiguo templo de nuestra señora de Guadalupe, así como el nuevo acceso que conduce al jardín de “la garza” —hoy mutilada tras una artera acción estudiantil—. Obsérvese que la antigua calle del hospital, hoy Abasolo, abarcaba hasta el primer tramo de la escalinata —donde concluía el “Caminito de Gloria” de los estudiantes—, que entonces era una gran banqueta; se aprecia también un anuncio que invita a una corrida en la plaza de toros “Hidalgo”.