El pasado fin de semana, en Hidalgo, la tranquilidad tomó vacaciones y nos dejó un repertorio de episodios tan violentos como surrealistas. Asesinatos, linchamientos fallidos y hasta maltrato animal estuvieron a la orden del día.

Federico Escamilla
El pasado fin de semana, en Hidalgo, la tranquilidad tomó vacaciones y nos dejó un repertorio de episodios tan violentos como surrealistas. Asesinatos, linchamientos fallidos y hasta maltrato animal estuvieron a la orden del día.
Arrancamos el viernes con un caso que pone la “ley de la selva” en práctica: un hombre de 72 años falleció tras, presuntamente, ser atacado por perros en una parcela de Octatitla, Jaltocán, además un hombre de 37 años fue retenido y agredido por vecinos de la colonia Nueva Tlaxiaca, en San Agustín Tlaxiaca, quienes lo acusaban de estar relacionado con el robo de una motocicleta. La Policía tuvo que salvarlo de ser linchado.
El sábado, lo más emocionante no fue el jaripeo, sino la detención de un sujeto en Ixmiquilpan por robarse… ¡dos micheladas! ¡Dos! Mientras tanto, en el evento de rodeo Cuernos Chuecos volaron más broncas que toros, pero, claro, nadie sabe nada y nadie dice nada.
El domingo, la violencia nos alcanzó hasta en los estacionamientos. Un hombre fue asesinado dentro de su auto en un restaurante en Real del Monte. Por si no fuera suficiente, un sujeto decidió llevar a su perro arrastrándolo con su coche en la comunidad de Téllez, Zempoala, sin que fuera detenido.
Por la noche, la cosa siguió empeorando. En la comunidad de Barrio Alto, en Tula, un hombre fue asesinado a balazos, y horas más tarde, en Tianguistengo la Romera, Tepeji del Río, otros dos perdieron la vida y uno más resultó herido.
El lunes comenzó con un toque digno de película de terror: un cadáver desollado fue hallado en Majadillas, Metepec. Pero, como si esto no fuera suficiente, en Tepeji del Río también encontraron un cuerpo envuelto en plástico.
Y para cerrar con broche de oro: amanecimos con la noticia de que un grupo de 300 personas, armados con palos y machetes, intentaron tomar la cementera Cruz Azul. La Policía logró detener a 120, mientras los otros decidieron que correr era su mejor opción.
Mientras tanto, las autoridades siguen ofreciendo ruedas de prensa que, al parecer, no logran detener la creciente ola de violencia. Las cifras hablan por sí solas, pero el silencio y la inacción también tienen su propio lenguaje.
Este lunes, en la conferencia de prensa de seguridad en el Palacio de Gobierno de Hidalgo, se repitió el clásico guion. Frente a la ola de violencia que azotó el estado el fin de semana, los mandos de seguridad nos regalaron la misma respuesta de siempre: “Siguen las investigaciones” y, como cereza en el pastel, nos revelaron que todo se debe a una pugna entre bandas del crimen. ¡Qué sorpresa!
La gran pregunta es: si ya saben de qué se trata, ¿qué están haciendo para atacar el problema?
Parece que las nuevas administraciones de Jorge Reyes, en Pachuca, y Lalo Medécigo, en Mineral de la Reforma, arrancaron con el pie izquierdo, y no por falta de ganas, sino porque, literalmente, les llovió. Y cuando llueve, ya sabemos lo que pasa: los baches crecen como hongos y, hasta ahora, no hay señales de un plan de bacheo ni fechas concretas para la zona metropolitana.
Mientras los conductores practican su slalom diario entre cráteres dignos de una misión lunar, el tema de la basura sigue siendo otro “adorno” en el paisaje urbano.
Julio Menchaca anunció con bombo y platillo la visita de Claudia Sheinbaum a Hidalgo para los primeros días de su administración. La gran incógnita, sin embargo, es: ¿vendrá con buenas noticias bajo el brazo?
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