Así llegamos un año más al 8M y aunque parece que se avanza, lo cierto es que en esto de lograr una sociedad que atienda con perspectiva de género, estamos como la burrita, que da un pasito pa adelante y otros cuatro para atrás

Bertha Alfaro
A unos cuantos días de que se conmemore el Día Internacional de la Mujer y que en esta fecha tan, pero tan significativa, sobre todo para quienes mantienen un discurso de “protección” y “apoyo” hacia las mujeres, en la realidad nomás no dan señales de que esa visión feminista de la política sea efectiva y no un acto de dientes pa’ fuera.
Para quienes enfrentan a diario el rechazo, la discriminación, la ofensa, el maltrato, llegar al 8 de marzo no representa más que un día más de desilusión y que significa en muchas ocasiones desde la autoridad, un día de fastidio, de soportar las manifestaciones de inconformidad, como una molestia más, pero que en ningún momento son motivo de una reflexión y de en verdad tomar cartas en el asunto para mejorar las condiciones de las mujeres.
Los colectivos feministas se han cansado de señalar de una y mil maneras las dificultades, la indiferencia, el maltrato de que son objeto y nomás nada, pareciera que al acumularse un 8M las fuerzas opresoras se las ingenian para buscar una forma de chingar.
Cierto es que ha habido avances, que las mujeres a cuentagotas y con un gran esfuerzo han ganado espacios, incluso y con un orgullo se habla de que, a la llegada de una mujer a la presidencia, ya hubieran llegado todas, pero no es así, porque la realidad les da en la jeta, cuando enfrentan actos de discriminación, cuando el hecho de ser mujer te condiciona a tener un empleo con igualdad de responsabilidades, pero que no se refleja en un salario igualitario.
La desilusión crece al encontrarse que ese supuesto “amor” hacia las mujeres es solo un mito, por ejemplo, al intentar recibir una atención por enfermedades como el cáncer, que, por cierto, había instituciones en el pasado ese pasado que por cierto ahora cuestionan una y otra vez, atendía con eficiencia y calidad. Ahora simple y sencillamente retiraron sin dar mayores explicaciones.
¡Pos no que nos querían tanto!
Es por demás inconcebible que en estos apoyos para la atención prioritaria de padecimientos que por su naturaleza requieren de tratamientos específicos y en ocasiones con un alto costo ahora así de un día para otro los desaparecieron, condenando a cientos de mujeres a buscar atención en hospitales públicos tan saturados que dan citas tan distantes que en muchas ocasiones solo provocan que el mal se agrave o, lo más triste, que fallezcan sin haber recibido atención.
¿Quieren más ejemplos?
Mujeres que han esperado por años justicia a sus demandas por maltrato de sus compañeros y que la justicia no ve ni oye, y permanece indiferente.
Ahí están los tendederos que cada 8M se colocan para exhibir a aquellos deudores, manolargas, golpeadores, violadores y que siguen ahí por la vida sin que nadie les haga nada.
Madres y padres buscadores que, sin descanso, continúan siguiendo pistas para encontrar a sus hijas que desaparecieron sin dejar rastro.
Lo más grave son los casos de esas valientes mujeres que en su persistencia son víctimas a veces de los propios agresores que, impunes, permanecen libres y sin que nadie los toque, a ellos sí, ni con el pétalo de una rosa.
Cuántas Kimberlys, Dianas, Monserrat, Karen, jóvenes que desparecieron o fallecieron y que no hay forma de llevar a sus agresores a pagar sus culpas.
¿Quién, desde la autoridad encargada de proteger la integridad de estas mujeres, ha dado respuesta? Porque sus familiares las siguen buscando o siguen en espera de justicia.
¿Quieren más?
Así llegamos un año más al 8M y aunque parece que se avanza, lo cierto es que en esto de lograr una sociedad que atienda con perspectiva de género, estamos como la burrita, que da un pasito pa adelante y otros cuatro para atrás.
Espero sus comentarios.
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