Es la nueva forma de hacer “periodismo”, argumentan; sin embargo, hay algunos personajes que han creado medios digitales a modo, incluso financiados por políticos, para denostar a periodistas críticos o incomodos para el sistema

Bertha Alfaro
Una mentira que se repite muchas veces, con el tiempo, se convierte en una verdad y todo parece indicar que algunos creadores de contenidos, como elegantemente se hacen llamar los que con una paginita de nueva creación en redes sociales han hecho de este refrán su modo de vida y un nuevo estilo de atacar a otros representantes de medios de comunicación.
Es la nueva forma de hacer “periodismo”, argumentan; sin embargo, hay algunos personajes que han creado medios digitales a modo, incluso financiados por políticos, para denostar a periodistas críticos o incomodos para el sistema.
Y, efectivamente, es la nueva forma de comunicar en ocasiones mediante la desinformación que no es un error del sistema, sino uno de sus productos más rentables, porque ahora resulta que ya no es importante verificar una información: basta con darle un tinte sensacionalista y no hace falta una redacción para influir en millones: es suficiente con un dominio barato y una buena estrategia de viralización.
Es así que la discusión se centra entre hacer periodismo con rigor y profesionalismo para cumplir con la misión de informar con veracidad y al mismo tiempo enfrentar a quienes desde una computadora y sin el mayor recato crean contenidos en ocasiones falsos o por encargo para chingar la narrativa.
Lo preocupante es que los consumidores de noticias en redes no saben si lo que están leyendo es cierto, si hay fuentes confiables, vaya, ni siquiera lo checan, quizá por el tiempo, por desconocimiento, porque ahora las noticias son tan inmediatas. Lo cierto es que poco a poco la información que se consume es en ocasiones poco confiable, y es que en la internet la verdad compite en desventaja contra el algoritmo y, lo peor, es que para estos “creadores” lo que menos les importa es la calidad de información que ofrecen a sus consumidores, sino el número de likes que obtienen y cómo esto se traduce en dinero.
Habrá que decirlo: tiene su chiste estar pegados en las redes escribiendo de temas totalmente intrascendentes, pero sensacionalistas que venden, incluso se sabe de personajes públicos que crean estos espacios para el auto halago, el posicionamiento para un cargo político y también para contraatacar cuando sienten que una crítica les incomoda.
Para estos usuarios de redes a modo, es fácil denostar a quienes con años de esfuerzo y dedicación hicieron una carrera en la comunicación y a veces son tan gandallas y culeros que van más allá de la denostación y se siguen en contra la familia del periodista, indagan sus relaciones y hasta qué marca de trusas usan, todo con tal de chingar al que se atreva a molestar a su patrocinador. Esa es ahora la realidad en el uso de las redes sociales para “disque informar” y así con el escándalo, con la indignación del lector, obtienen vistas que se traducen en dinero.
Estamos en un momento donde lo inmediato, lo banal, lo intrascendente, el morbo y hasta la calumnia son lo que vende y entonces parece que la comunicación actual cumple con el requisito que un estudio publicado por MIT Techonology Review El negocio de la desinformación, donde refiere cómo el publicar verdades a medias o falsedades es lo de hoy y ahora se entiende por qué ha crecido el número de páginas de nueva creación que en muchos casos tienen el objetivo de tener visualizaciones al costo que sea y, como dicen los clásicos, caiga quien caiga, aunque sean mentiras.
Un refrán muy a modo refiere a “que hablen, aunque hablen mal de ti” y mientras el periodismo invierte en verificar, la mentira invierte en viralizar y por supuesto que las plataformas no crean el contenido, pero sí deciden quién gana visibilidad.
Ante esta realidad, hay esfuerzos muy respetables, como la Novena Semana del Periodismo, que buscan crear conciencia en jóvenes interesados en dedicarse a la comunicación para que, mediante foros y conferencias, se ofrezcan espacios para compartir experiencias entre los que ya tienen camino recorrido y quienes apenas empiezan.
Lo importante es invitarlos a conducirse con ética, rigor para buscar la verdad y cumplir con la misión de informar con valor y huevos.
Espero sus comentarios.
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