El Mundial de 2026 tiene a todo el mundo pendiente de la televisión y las redes sociales. Sin embargo, detrás de cada pantalla, los portales y diarios digitales juegan un partido muy diferente

El Mundial de 2026 tiene a todo el mundo pendiente de la televisión y las redes sociales. Sin embargo, detrás de cada pantalla, los portales y diarios digitales juegan un partido muy diferente: el de conseguir que la gente haga clic en sus notas a como dé lugar. En este negocio, la estrategia más usada y más recurrida es el clickbait o ciberanzuelo.
Un estudio de la Universidad de Mississippi explica que uno de cada cuatro titulares en internet usa el clickbait, y en los deportes la cifra se duplica. Los diarios digitales se han transformado: antes el éxito se medía por el número de ejemplares impresos y ahora se evalúa por la cantidad de personas que entran a sus páginas web, a tal grado que ya existen empresas encargadas de contabilizar y avalar dichos conteos solicitados por los anunciantes. Como la mayoría de la gente en Latinoamérica se entera de las noticias mediante redes sociales o algoritmos, del 40 por ciento de los latinoamericanos confía en lo que lee en los medios. Además, está comprobado que ocho de cada 10 personas que comparten una nota en sus redes sociales solo leen el título, nunca el texto los medios redactan títulos rimbombantes que “administran” el dato más importante para obligar al usuario a abrir el enlace.
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En plena Copa del Mundo, este asunto se vuelve más relevante porque “juega” con la pasión de los aficionados. El clickbait deportivo funciona principalmente de tres maneras: promueve errores de los árbitros para hacernos enojar, exagera las lesiones de los jugadores para alarmarnos (si es de nuestro equipo) y cambia las declaraciones de los futbolistas para hacer parecer que están insultando al rival. Si tras un partido un director técnico analiza con respeto el desempeño del contrario, el titular de inter net dirá que “destrozó y humilló al rival en la conferencia de prensa”, buscando que el aficionado entre enojado a la nota y reaccione. ¡Oro puro!
El gran daño de este modelo es que destruye la confianza en el periodismo. El Informe de Noticias Digitales de la Universidad de Oxford señala que menos completo. Esto significa que los encabezados falsos o exagerados en una nota terminan inventando una realidad que no existe, provocando insultos y agresiones reales entre aficionados en internet. Ello explica el éxito de los youtubers que apelan al fanatismo. Al final, la industria prefiere encender los ánimos del público, promoviendo directamente el clickbait polarizante.
El periodismo actual prefiere el contenido popular antes que el contenido importante. En esta Copa 2026, mientras el aficionado busca información seria sobre los resultados y análisis de juego reales, muchas redacciones prefieren presentar al lector títulos “escandalosos” con tal de asegurar una visita, dejando de lado la objetividad y la reflexión e incentivando la confrontación.
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