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Tula

Habitantes recuperan usufructo del manantial El Quinte: vuelve el agua al río Rosas


Pobladores de la comunidad de Xochitlán de las Flores, en Tula, informaron que hace mes y medio les fue devuelto el usufructo del manantial El Quinte, situado en Soyaniquilpan, Estado de México, por lo que la embotelladora Niágara Bottling y piperos de la entidad vecina han dejado de explotarlo, lo que ha redituado en que el río vuelva a fluir por su cauce natural, después de permanecer semiseco por más de años.

Lo anterior, después de que habitantes de localidades situadas al suroccidente de la antigua Capital Tolteca, como Nantzha y San Andrés, dieron a conocer que se incrementaba la falta de agua en sus hogares, esto, porque una empresa trasnacional estaba “secando” un cárcamo, el cual, pese a no estar en Hidalgo, los abastecía del líquido, dado que contaban con la concesión de parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Sin embargo, los residentes denunciaron que sin que nadie les dijera nada, inexplicablemente, comenzaron a padecer de falta de agua en sus domicilios, situación que se conjugó con el secado del río Rosas, único cuerpo de agua dulce y limpia que atraviesa por Tula.

Habitantes recuperan usufructo del manantial El Quinte: vuelve el agua al río Rosas
Habitantes recuperan usufructo del manantial El Quinte: vuelve el agua al río Rosas

Los informantes, quienes no quisieron ser mencionados por temor a represalias, aseguraron que se dieron a la tarea de investigar el motivo del desabasto, enterándose de que el problema provenía desde el origen del manantial que les suministraba agua, por lo que comenzaron a levantar la voz.

Los pobladores manifestaron que, ante esta situación, buscaron hacer pública la situación, considerada como injusta, por lo que personal de la Conagua se dio a la tarea de prohibir la sobreexplotación a los particulares que estaban rompiendo el equilibrio ecológico y devolver el manantial a la gente lo que les corresponde, normalizándose el suministro en las viviendas (de la llegada de agua), “volviendo” el río Rosas “a vivir”.

Por último, dieron cuenta de que, al devolver el usufructo a los pueblos de Tula, a la sociedad le correspondió bardear el ojo de agua para impedir el acceso a los piperos.

Miguel Ángel Martínez I Tula de Allende

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