La Ley Antilavado fija restricciones para ciertos pagos en efectivo
Tener dinero en efectivo dentro de una vivienda no representa por sí mismo una falta ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). En 2026, la legislación mexicana no establece una cantidad máxima de billetes que una persona pueda guardar en su domicilio; sin embargo, el origen de esos recursos puede ser revisado si existen dudas sobre su procedencia.
La diferencia se encuentra entre conservar ahorros personales y realizar operaciones con efectivo que están reguladas por la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI), conocida como Ley Antilavado. Esta normativa establece límites para ciertos pagos en efectivo, principalmente en actividades consideradas vulnerables.
Por ejemplo, para la compraventa de inmuebles existe un límite de uso de efectivo equivalente a 8 mil 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA), que durante 2026 representa alrededor de 941 mil 412 pesos. Para la compra de vehículos, relojes, joyería, metales preciosos y otras operaciones específicas, el límite es de 3 mil 210 UMA, equivalente a aproximadamente 376 mil 565 pesos.
Esto significa que una persona puede tener una cantidad superior a esos montos guardada en su casa, siempre que pueda acreditar que el dinero proviene de una actividad legal, como ingresos declarados, ahorros acumulados, venta de bienes o retiros bancarios comprobables.

El SAT no realiza una investigación únicamente porque alguien tenga efectivo almacenado en su domicilio. Las revisiones pueden surgir cuando existen movimientos financieros que no coinciden con la información fiscal del contribuyente o cuando se detectan operaciones que requieren aclaración.
Uno de los puntos que suele generar dudas son los depósitos bancarios en efectivo. Actualmente, las instituciones financieras deben informar al SAT cuando una persona recibe depósitos en efectivo superiores a 15 mil pesos acumulados durante un mes en una cuenta bancaria. Este reporte no significa automáticamente que exista una irregularidad, pero puede generar una revisión sobre el origen de los recursos.
Especialistas recomiendan conservar documentos que permitan justificar la procedencia del dinero, como comprobantes de retiro, contratos de compraventa, recibos de nómina, declaraciones fiscales o cualquier documento relacionado con la obtención de los recursos.

Guardar efectivo en casa continúa siendo una práctica permitida, pero cuando el monto aumenta es importante mantener evidencia del origen del dinero para evitar complicaciones en caso de una revisión fiscal.
La recomendación principal es diferenciar entre tener ahorros personales y realizar operaciones con efectivo que estén sujetas a vigilancia por la legislación antilavado
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