El Plan B de la reforma electoral fue aprobado este miércoles en comisiones del Senado de la República, con 23 votos a favor, 11 en contra y 4 abstenciones.
Este paso permite que el dictamen siga su camino hacia el pleno, aunque la falta de apoyo total dentro de la coalición oficialista plantea dudas sobre su viabilidad en la siguiente fase legislativa.
La votación en comisiones se dio en un ambiente de divisiones claras entre el bloque oficialista y la oposición. Mientras que los senadores del Partido del Trabajo (PT) se ausentaron, la coalición gobernante, liderada por Morena, logró los votos necesarios para avanzar el dictamen.
Sin embargo, la falta de apoyo por parte de algunos aliados pone en duda la posibilidad de obtener los votos necesarios en el pleno, donde se requiere una mayoría calificada.

El oficialismo argumenta que el Plan B de la reforma electoral tiene como objetivo reducir los costos asociados al gasto público y actualizar el sistema electoral.
Aseguran que la reforma incluye medidas que fortalecerían la revocación de mandato, permitiendo que los ciudadanos puedan revocar el mandato de un funcionario en ejercicio bajo ciertas condiciones.