La decisión de erigir a Chaac en Telchac Puerto surge en medio de la polémica que rodea a la estatua de Poseidón

La imponente estatua de Chaac en el malecón de Telchac Puerto, un tributo a la herencia maya de la región
Foto: Mauricio Vila
En Telchac Puerto, Yucatán, develaron una majestuosa estatua de Chaac, el dios maya de la lluvia y del agua. La ceremonia tuvo lugar el pasado viernes 16 de agosto en el malecón del municipio, donde la imponente figura de cinco metros, fabricada en fibra de vidrio por Arte Creativo, fue oficialmente presentada a la comunidad y a los visitantes.
Esta nueva adición busca no solo embellecer el puerto, sino también convertirse en un poderoso imán turístico que celebre la identidad local.
La decisión de erigir a Chaac en Telchac Puerto surge en medio de la polémica que rodea a la estatua de Poseidón, ubicada en el vecino Puerto Progreso.
Desde su instalación, la imagen del dios griego ha sido objeto de intensos debates, especialmente tras el paso de la tormenta tropical “Beryl”, que desató lluvias torrenciales en la región. Algunos habitantes y usuarios en redes sociales bromearon diciendo que Chaac, molesto por la presencia de Poseidón, había desencadenado el mal tiempo.
El presidente municipal de Telchac, Alfredo Marrufo, lideró la ceremonia de inauguración de la estatua de Chaac, destacando la importancia de celebrar la cultura maya, que está intrínsecamente ligada a la identidad de Yucatán.
“La llegada de Chaac a nuestro muelle no solo responde a la controversia, sino que también es un recordatorio de la riqueza cultural de Yucatán. Este dios es parte de nuestra historia y tradición, y es un honor tenerlo cuidando nuestras aguas”, expresó Marrufo.
La instalación de Chaac no es solo una respuesta a Poseidón; es también un símbolo de la unidad y resistencia de una comunidad que recientemente enfrentó conflictos con pescadores furtivos en la zona. Los habitantes de Telchac ven en esta estatua un protector de su cultura y un guardián de su puerto, especialmente en momentos en que su identidad se pone en el centro de discusiones que trascienden lo local.

Mientras la controversia alrededor de Poseidón continúa, la estatua de Chaac se erige como un faro de identidad cultural y orgullo local, recordando a todos que la historia y las tradiciones de Yucatán son invaluables y dignas de ser celebradas y protegidas.