Estudiantes de medicina señalan la falta de infraestructura en el plantel y presunto acoso por parte del personal docente y administrativo

Alumnos denuncian presunto hostigamiento por parte del personal docente y administrativo | Foto: Especial
Alumnos de la Escuela de Medicina Intermédica (EMI) de Pachuca denunciaron de forma anónima presuntas irregularidades que afectan su formación, como sobrecupo, falta de infraestructura, problemas con la acreditación, asignación de campos clínicos y presunto hostigamiento por parte del personal docente y administrativo.
Los estudiantes afirmaron que, pese a pagar mensualidades de 13 mil 300 pesos, la universidad presenta sobrecupo. Señalaron que, por falta de espacio, desde quinto semestre algunos grupos toman clases en EMI House, una casa adaptada ubicada cerca del Hospital del Seguro Social que, aseguran, no cuenta con las condiciones adecuadas.
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Asimismo, señalaron que la licenciatura no cuenta con la acreditación del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica (Comaem), lo que, aunque no afecta la validez de los estudios, podría limitar el acceso a plazas de internado en el IMSS.
Además, acusaron a la responsable de Biomédicas y Campos Clínicos, Paola Cortés, de presuntas irregularidades en la organización de las prácticas, trato irrespetuoso hacia los estudiantes y de no contar, presuntamente, con cédula profesional.

Los alumnos también denunciaron que un profesor de Neurología presuntamente envía mensajes inapropiados a las alumnas, lo que ha generado miedo a denunciar por posibles represalias. Además, afirmaron que, tras una publicación de Criterio sobre la presunta venta de exámenes de Farmacología, la universidad retiró del cargo a una coordinadora académica que, según ellos, no era la responsable, mientras el caso sigue sin resolverse.
De igual forma, los estudiantes acusaron al psicólogo de la institución, Jesús Morgado, de romper la confidencialidad de las consultas y llamar al alumnado “la generación de cristal”.
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También señalaron que, al presentar quejas, la universidad les solicita firmar acuerdos de confidencialidad y los amenaza con sanciones o expulsión si hacen públicos los problemas internos.
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