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Indígenas, en condición de marginación en las urbes

Discriminación, marginación, abandono y falta de oportunidades son el común denominador de las personas indígenas que migraron a Pachuca


Discriminación, marginación, abandono y falta de oportunidades son el común denominador de las personas indígenas que migraron hacia la capital del estado en busca de mejorar su calidad de vida.

Hace 18 años, Cayetano Tolentino Ramos llegó junto con su madre a la colonia La Raza, en Pachuca, en busca de oportunidades de trabajo, pues en su municipio de origen, Huehuetla, el café bajó de precio “y ya no era negocio”, por lo que no había manera de subsistir, explicó.

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Foto: Luis Soriano

Recuerda que la pobreza obligó a su madre a salir de su comunidad de origen, en busca de mejorar su vida.

El hombre, actualmente de 49 años de edad, se dedica a elaborar carnitas los fines de semana, y aunque ahora cuenta con cierta estabilidad económica, reconoce que la discriminación hacia las personas indígenas está presente en la ciudad. “Aquí la gente no es empática con los que venimos de fuera”.

Por su parte, la familia de Brenda Tolentino Bautista, asentada hace más de 30 años en dicha colonia, ha padecido marginación, abandono y falta de oportunidades.

La madre de Brenda es originaria de Oaxaca y su padre, quien falleció hace cinco años, migró de Huehuetla a Pachuca. La joven, de 21 años de edad, comenzó a trabajar —a los 17 años— como empleada doméstica para ayudar en los gastos del hogar.

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Foto: Especial

Al morir su padre a causa de cisticercosis, su familia quedó endeudada, por lo que Brenda tuvo que asumir la mayor parte de los gastos de su hogar.

“Trabajaba en casa, pero pagan muy poco y las personas que te dan trabajo siempre te están diciendo que por ellos comes”.

Actualmente, la joven, quien lamenta que en los momentos más difíciles su familia pasó días sin probar alimentos, trabaja en la Policía Industrial Bancaria del Estado de Hidalgo (PIBEH), donde frecuentemente dobla turno para incrementar sus ingresos, aunque ello implique pasar hasta tres días seguidos sin dormir en casa, una vivienda de techo de lámina ubicada en las faldas del cerro de Cubitos.

Hermila Bautista, abuela de la joven, sobrevive con una pequeña tienda, en donde vende gorditas de maíz. La mujer, de 77 años de edad, originaria de Huehuetla, comenta que salió de su comunidad de origen porque sus tierras de cultivo ya no eran productivas.

Foto. Luis Soriano

Por su parte, José, de 70 años de edad, originario de Calnali, subsiste vendiendo quesadillas en las calles de la colonia. El adulto mayor describe que las burlas y críticas son una constante hacia las personas de origen étnico. “A las personas indígenas y de la tercera edad ya no nos dan trabajo”.

Yuvenil Torres I Pachuca

 

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Empleo sin prestaciones, salarios precarios, largas jornadas de trabajo, discriminación, limitación lingüística y falta de acceso a la salud y educación es parte de lo que enfrenta la población indígena en la zona urbana, planteó Patricia Catalina Medina Pérez, profesora investigadora del Colegio del Estado de Hidalgo.

 

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