La celebración muestra cómo la fe y la cultura urbana pueden convivir en una misma expresión popular

La devoción popular a San Judas une a creyentes de todas las edades entre cumbias, antojitos y oraciones.
Cada 28 de octubre, las calles de Hidalgo se transforman en un espectáculo de fe, música y cultura popular. Jóvenes conocidos como “chakas” salen con imágenes de San Judas Tadeo, bocinas, playeras estampadas y cadenas doradas para rendirle homenaje al “santo de las causas difíciles”, pero no son los únicos.
Este grupo, caracterizado por su estilo urbano, peinados llamativos y devoción inquebrantable, ha convertido la fecha en una manifestación de identidad y comunidad. En Pachuca, los templos de San Judas ubicados en El Palmar y en Carboneras son los principales puntos de encuentro, donde cientos de fieles se reúnen para agradecer, bailar y compartir comida.
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A pesar de que el término “chaka” suele tener connotaciones negativas, en Hidalgo se ha resignificado como un símbolo de orgullo popular y espiritualidad callejera. La devoción de estos jóvenes rompe estigmas y muestra una forma distinta de expresar la fe: con cumbias, reguetón y un profundo sentido de pertenencia.
Ellos no son los únicos que llegan a estas iglesias a mostrar su fe, tambien en la Iglesia de San Judas Tadeo, ubicada en la colonia Carboneras, en Mineral de la Reforma, los devotos llegan descalzos o en bicicleta desde el Estado de México (Edomex).
Algunos visten la túnica del Santo de las causas difíciles, y comparten dulces e imágenes con oraciones en un emotivo gesto de devoción.
A estos grupos de unen familias enteras que rinden oración a este santo, mujeres y hombres de todas las edades van en fila a las misas.

Desde las primeras horas del día, familias enteras se congregan con flores, veladoras y figuras del apóstol. Las procesiones llenan las avenidas principales con los colores verde y amarillo, mientras los tamales, el pan de feria y el sonido de las bocinas acompañan las oraciones.
En Hidalgo, la devoción a San Judas se ha vuelto parte del paisaje cultural y una expresión viva del México urbano.
Los “chakas” no solo acuden por moda o curiosidad: muchos aseguran que el santo los ha protegido de la violencia, el desempleo o los problemas familiares. Por eso, su presencia no pasa inadvertida; son parte de un movimiento que combina religión, identidad juvenil y cultura popular.
En las celebraciones de Hidalgo, la solemnidad convive con la alegría. La misa se mezcla con los bailes y la convivencia con comida callejera, en un ambiente que es al mismo tiempo espiritual y festivo. Esta fusión de tradición y modernidad ha convertido la devoción a San Judas Tadeo en un fenómeno cultural que trasciende generaciones.
La fiesta, más allá de los prejuicios, representa una manifestación de esperanza. En Hidalgo, la fe se canta, se baila y se celebra como una forma de resistir ante los problemas cotidianos, recordando que las causas difíciles también se enfrentan con alegría.
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