Fray Antonio de Roa, rumbo a los altares: analizan su canonización

Investigadores de Hidalgo y Morelos documentan milagros y legado del fraile agustino del siglo XVI

Imagen: Sara Elizondo
 
Hace (12) meses
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Imagen: Fray Antonio de Roa, rumbo a los altares: analizan su canonización

El Vaticano revisa milagros y obras del fraile agustino; su historia será publicada este año

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¿Sabes quién fue Fray Antonio de Roa y por qué su legado tomó fuerza con la llegada del León XIV al Vaticano?

Se trata de uno de los personajes más conocidos entre los habitantes de la sierra y la huasteca hidalguense, e incluso morelense, pues en el proceso de evangelización de la Nueva España durante el siglo XVI, se le atribuyeron diferentes milagros, por los que su posible beatificación está en análisis actualmente.

¿Pero quiénes están detrás de su postulación como santo? Entre otros, dos historiadores: uno de Hidalgo y otro de Morelos, quienes hicieron una investigación que duró un año para conocer a detalle la vida del fraile, que es considerado santo por los habitantes de Molango de Escamilla. Resultado de esos trabajos surgió un libro, cuyo prólogo fue escrito por el entonces cardenal Joseph Prevost (actual Papa León XIV), documento que está por publicarse este mismo año.

Un libro con prólogo del actual Papa León XIV respalda la causa del evangelizador venerado en Molango
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Criterio entrevistó a José Eduardo Cruz Beltrán, cronista vitalicio de Molango, quien en noviembre de 2021 recibió una llamada del obispo de Huejutla, José Irais Acosta, para comentarle que estaban abriendo la Causa para la Canonización de Fray Antonio de Roa, por lo que lo invitó a participar en los trabajos de investigación para ello.

Refirió que, para los molanguenses y habitantes de municipios aledaños, es considerado santo por la forma en cómo él conducía la evangelización, lo que hizo que destacara entre la Orden de los Agustinos y se hiciera más visible.

De ahí que, tiempo después de que Roa murió (cerca de 1750), los propios agustinos abrieran una causa para su futura canonización. Fue cuando Manuel González de Paz intentó buscar sus restos, pues había sido enterrado en el convento de los agustinos en la Ciudad de México, pero en una restauración que se hizo, se perdieron los restos. Cuando entra Carlos III al gobierno, los santos cuya vida fue en Nueva España habían sido hechos a un lado.

El Papa León XIV respaldó con un prólogo el libro que documenta su legado y posibles virtudes heroicas
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Para 1998, los agustinos abrieron una segunda ocasión de causa para buscar la canonización. Y en el año 2021 se volvió a convocar a otro grupo, en donde Cruz Beltrán fue invitado como historiador, junto con el doctor en historia de Morelos, Javier Otaola, para formar una comisión e investigar al personaje, más allá de la religión que ambos participantes pudieran profesar, lo que implicaba aplicar la metodología, el rigor y el registro de lo encontrado y lo no encontrado en este proceso.

Como consecuencia, los historiadores pudieron visitar Roa y luego Burgos, en España, donde Fray Antonio se ordenó, para conocer algo de su entorno inmediato antes de llegar a la Nueva España. A partir de ahí, se trataba de diferenciar entre la realidad y la leyenda misma.

 Investigadores entregaron 16 volúmenes al Vaticano sobre su vida, obra y leyendas
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Leyendas sobre Fray Antonio de Roa

Por ejemplo, comentó el cronista de Molango, se decía que Fray Antonio de Roa cargaba una cruz, que podía caminar sobre brasas ardientes y sobre el agua de los ríos. Además, se le atribuyen milagros como la sanación de enfermos. También se decía que podía hacer brotar agua de una piedra o celebrar misa al mismo tiempo en tres lugares distintos y lejanos el mismo día, como Huejutla, Metztitlán, Molango o Tlanchinol, y posteriormente él se retiraba a un cerro conocido como del Santo Roa, donde hacía oración.

Hay una leyenda que dice que, como él no tuvo éxito al inicio de la evangelización en Molango, se tuvo que marchar, y en Totolapan, Morelos, aprendió el náhuatl gracias a indígenas conversos al cristianismo. A su regreso a territorio hidalguense, todo fue más sencillo por la comunicación con los habitantes de los pueblos originarios.

Fue así como se hizo la investigación acerca del fraile, por cuya historia ha sido considerado con virtudes de santidad. Esa labor duró un año, con una base de datos de documentos y libros donde se le nombraba: textos en latín o documentos en bibliotecas muy dispersas, iconografía y un pequeño frasco con restos de sus ropas, que se encuentra en el Archivo Vaticano, a donde llegaron cuando se plantearon las primeras causas para la canonización.

Al término de un año, se hizo un informe de más de 16 volúmenes de todo lo encontrado y el registro de lo que no. Como resultado, hubo una ceremonia en el convento de Metztitlán, donde vino el prior de los agustinos de México. Ahí se hizo la entrega oficial al obispo José Irais Acosta, quien lo entregó a la Arquidiócesis de México. De ahí se envió al Vaticano para su revisión por médicos, biólogos y teólogos.

En diciembre de 2023 se hizo un coloquio en CDMX para dar a conocer los resultados de la investigación, donde fueron invitados académicos, historiadores del arte, arqueólogos, teólogos y los mismos agustinos. El resultado fueron las Memorias de Fray Antonio de Roa, por lo que se le solicitó al entonces cardenal Joseph Prevost que leyera el trabajo e hiciera el prólogo del libro, coordinado por Josef Sciberras, quien promueve las causas de los agustinos en todo el mundo; el doctor en historia, Javier Otaola; y el hidalguense José Eduardo Cruz Beltrán.

Prevost escribió acerca de la labor pastoral de Antonio de Roa en América, y particularmente en México, e hizo énfasis en la presencia de la Orden Agustina en ese territorio desde hace 500 años.

Lo que se esperaría es que, al ser un candidato agustino (Fray Antonio de Roa), pudiera ponerse atención o acelerarse su proceso y causa, aunque no hay un plazo para ello, pues además es un personaje que murió hace casi 500 años, dijo el cronista.

En tanto, los resultados de las investigaciones serán publicados, pues el libro está en la última fase de edición y estará disponible al público en general este mismo año, quizá antes del otoño. Y en cuanto esté impreso, se harán llegar algunos ejemplares al Papa, tanto por su cargo como por ser coescritor de dicho documento.

José Eduardo considera que la canonización daría más visibilidad a los pueblos en la sierra, pues en su tiempo, Fray Antonio de Roa hizo un gran trabajo de reagrupar a los indígenas que vivían dispersos para congregarlos en poblaciones, y además queda un legado material en conventos y capillas, lo que podría ser un corredor formal para recorrer los conventos agustinos que parten desde Atotonilco El Grande hasta Huejutla.

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