
Vicente Monroy, agente de la Policía de Investigación, fue sepultado entre exigencias de justicia
Amigos, familiares y compañeros de trabajo despidieron este martes a Vicente Monroy Ballesteros, agente de la Policía de Investigación de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), asesinado tras una agresión sufrida en cumplimiento de su deber en la colonia La Loma, de Pachuca.
Los restos del servidor público descansan en el Memorial La Paz, donde se llevó a cabo una ceremonia fúnebre con presencia de funcionarios de seguridad estatal. Durante el sepelio, los familiares pidieron que el crimen no quede impune y que las autoridades respondan ante las omisiones que, aseguran, contribuyeron a la tragedia.
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La tarde del sábado 5 de julio, Vicente y su compañero Paulino Castañeda Aguilar, ambos adscritos al Centro de Justicia para Mujeres de la PGJEH, acudieron a la colonia La Loma para notificar una medida de protección a favor de una mujer. La diligencia, que se consideraba de rutina, tuvo un desenlace fatal.
Vicente Monroy Ballesteros, agente de la Policía de Investigación, fue despedido por familiares y compañeros en el Memorial La Paz. Exigen justicia y que su caso no quede impune.
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Horas después, se encendieron las alarmas: ninguno de los dos elementos regresó a su base. La comandante Patricia Moya Domínguez, jefa directa de los agentes, no notificó la ausencia de inmediato, lo cual —según denuncias de los familiares— retrasó el inicio de las labores de búsqueda y rescate.
Fue hasta el domingo que, tras un operativo conjunto entre la PGJEH y la Secretaría de Seguridad Pública estatal, ambos agentes fueron localizados con severas lesiones. Vicente falleció poco después de su hallazgo, mientras que Paulino fue trasladado a terapia intensiva, donde murió el lunes 7 de julio.

José Antonio Castañeda Aguilar, hermano del segundo agente fallecido, acusó a la comandante Moya de acoso laboral, negligencia y de haber enviado a los elementos a una zona de alto riesgo sin el equipo ni la protección adecuados. Aseguró también que su hermano no había descansado en días y que se encontraba en servicio sin portar arma.
Las investigaciones llevaron a la detención de tres hombres y una mujer, presuntos integrantes de una secta que operaba en un inmueble del fraccionamiento La Loma. Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público como probables responsables del secuestro y homicidio de los dos agentes.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron el lugar de los hechos, identificado con el nombre Capilla del Angelito Negro 666. En las fotografías se observa una construcción pintada de rojo oscuro con letras negras, una motocicleta y un automóvil gris en la entrada, así como el cuerpo de un hombre tendido en el suelo.
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La PGJEH informó que las investigaciones continúan y que se ha iniciado un procedimiento interno contra la comandante señalada, quien fue separada de su cargo de manera temporal mientras se deslindan responsabilidades.
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