Una notificación de rutina terminó en el secuestro y muerte de dos policías
La tarde del sábado 5 de julio, dos agentes de la Policía Investigadora, adscritos al Centro de Justicia para Mujeres de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), acudieron a la colonia La Loma, en Pachuca, para notificar una medida de protección a favor de una mujer. Era una diligencia rutinaria, pero no regresaron.
Horas después, se encendieron las alarmas. Ninguno de los dos elementos volvió a su base. La jefa directa de ambos, la comandante Patricia Moya Domínguez, no notificó su ausencia de inmediato, lo que impidió una acción temprana, así lo acuso despúes uno de los familiares de los agentes.
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La omisión fue calificada por familiares como un acto de negligencia grave.
Fue hasta el domingo cuando, tras un operativo conjunto entre la PGJEH y la Secretaría de Seguridad Pública estatal, los agentes fueron localizados con severas lesiones. Ambos fueron trasladados a un hospital en estado crítico.
Uno de ellos murió pocas horas después. El segundo, identificado como Paulino Castañeda Aguilar, fue internado en terapia intensiva, pero finalmente falleció el lunes 7 de julio debido a la gravedad de las heridas.
José Antonio Castañeda Aguilar, hermano del agente fallecido, alzó la voz contra Patricia Moya. La acusó de acoso laboral, hostigamiento y de enviar a los elementos a una zona de alto riesgo sin el equipo ni la protección necesaria.
“La jefa directa de mi hermano no lo había dejado salir, ni respetó sus días de descanso. Los mandan a un lugar conflictivo como La Loma, y al parecer los mandan sin arma, con una inconsciencia que no cuadra”, declaró.
Según testimonios recogidos por la familia, en redes sociales ya existían señalamientos previos contra la comandante, pero no se formalizaron por temor a represalias. José Antonio afirmó que los médicos les informaron que su hermano tenía un 95 por ciento de probabilidades de morir, lo cual se cumplió horas más tarde.
Tras los hechos, la Procuraduría confirmó la detención de tres hombres y una mujer, presuntamente miembros de una secta, quienes fueron puestos a disposición del Ministerio Público por su presunta participación en el secuestro y homicidio de los agentes.
En una de las fotos recopiladas se lee Capilla del Angelito Negro 666, en la imagen se ve una inmueble pintado de rojo oscuro con letras negras; otra de las imágenes muestra una moto y un auto gris en la entrada, una tercera muestra a un hombre en el suelo.
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