Para la representante popular, el contacto con la ciudadanía no es un recurso discursivo, sino una forma de trabajo

Cynthia Citlali Delgado Mendoza, diputada local por el Distrito V, con cabecera en Ixmiquilpan
Arquitecta de profesión, madre y diputada local por el distrito V, Cynthia Citlali Delgado Mendoza ha construido su trayectoria política lejos del formato tradicional de escritorio.
Su agenda combina el trabajo legislativo con recorridos constantes por los barrios, colonias, pueblos y comunidades indígenas, gestión directa y una vida cotidiana marcada por responsabilidades similares a las de muchas mujeres del Valle del Mezquital.
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Para Delgado Mendoza, el contacto con la ciudadanía no es un recurso discursivo, sino una forma de trabajo, pues escuchar, acompañar procesos comunitarios y mantener cercanía con distintos gremios ha sido una constante en su labor, tanto dentro como fuera del Congreso.
En entrevista con el Grupo Editorial Criterio, detalló que su incursión en la vida pública no fue inmediata ni planeada, aunque el interés por los asuntos políticos estuvo presente desde el entorno familiar y se fortaleció durante su formación superior en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como con experiencias de vida en el extranjero.

El punto de quiebre llegó desde el ejercicio profesional, al colaborar con comunidades en proyectos del programa gubernamental La Escuela es Nuestra, con el que comprendió que el acompañamiento técnico podía transformarse en gestión social y, posteriormente, en acción pública.
Ese tránsito la llevó primero a participar como perfil ciudadano y después a integrarse a proyectos políticos y administrativos en Hidalgo, en áreas como el Concejo Municipal de Ixmiquilpan y la Unidad de Planeación y Prospectiva del Poder Ejecutivo.
La campaña que la condujo al Congreso local, bajo las siglas de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), fue compleja y territorial, admitió. Con recursos limitados, caminó comunidades, tocó puertas y enfrentó el desgaste de la figura política que genera desconfianza en amplios sectores de la población.
El resultado fue casi 50 mil votos, que la colocaron como la diputada local más votada del estado, pero también una responsabilidad que, aseguró, no termina con la elección.
“Llegar al Congreso es un privilegio, pero sobre todo una responsabilidad con las personas que dieron su voto”, afirmó.
Desde esa lógica, su visión del trabajo legislativo parte del territorio y no de ocurrencias, pues su presencia es constante en comunidades, aunque implica agendas extensas y desgaste personal, lo que ha sido clave para romper con la imagen del diputado distante, del famoso “levanta manos”.
En el plano legislativo, destaca su participación en diversas comisiones y la presentación de varias iniciativas, que abarcan áreas desde lo ecológico, cultural, hasta la docencia y el funcionariado público.

Entre los trabajos que consideró más relevantes están las reformas a la Ley de Cultura y Derechos Culturales del Estado de Hidalgo, que fortalecen el reconocimiento de los agentes culturales y abren la posibilidad de apoyos directos, así como la reforma que amplía los derechos de los pueblos originarios para administrar recursos públicos de manera directa.
En temas sensibles, como las reformas vinculadas al magisterio y su duplicidad de funciones en la administración pública, su postura busca mantenerse alejada de la confrontación, ya que proviene de una familia de docentes, por lo que ha insistido en que el debate debe centrarse en la compatibilidad entre las responsabilidades públicas y el tiempo que exige cada función, sin descalificar la labor del gremio ni desconocer su vocación.
La diputada oriunda de Ixmiquilpan reconoce que la crítica pública es parte inherente del cargo, por lo que, lejos de evadirla, aprendió a procesarla sin personalizarla al distinguir entre el señalamiento que aporta y el que busca descalificar, y asumir errores cuando es necesario.
En ese proceso, subrayó dos principios que considera irrenunciables para cualquier persona que incursione dentro del funcionariado público: honestidad y transparencia.
“El poder solo tiene sentido cuando se pone al servicio de los demás”, aseguró al hablar de la idea que guía su vida pública y personal.
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Sobre el futuro, evitó definiciones cerradas, ya que no descarta continuar en la vida pública, pero tampoco se ata a un cargo específico, pues su apuesta, dijo, es mantener la coherencia y seguir trabajando desde el espacio que sea posible, siempre de la mano de los ciudadanos.
Diputada por los municipios de Ixmiquilpan, Cardonal, Chilcuautla, San Salvador y Santiago de Anaya, Cynthia Citlalli Delgado Mendoza busca que su paso por el Congreso sea recordado no por la estridencia, sino por la cercanía y el compromiso con el territorio que representa.
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