Los artesanos pidieron a las autoridades estatales la protección de sus obras, ya que no cuentan con seguridad jurídica

El plagio de los bordados afecta directamente la economía de quienes viven del oficio, detalló la artesana | Foto: Quemitl
Artesanos de Jaltocán señalaron su preocupación por el plagio de sus bordados tradicionales, los cuales actualmente no cuentan con alguna seguridad jurídica, por lo que hicieron un llamado a autoridades estatales para la protección de sus obras, que dan identidad y cultura a la región Huasteca, además del pilar económico que representan para muchas familias en esa región del estado.
En entrevista con Criterio, la artesana y representante del taller Quemitl, Iliana Ramos, explicó que, a través de grupos de danza en Facebook, bordadoras que publican la venta de trajes nahuas originales observaron que un perfil originario de Acapulco, Guerrero, también ofrece dicha vestimenta, pero en sublimado.
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Señaló que dicha acción no solo repercute en la imitación del trabajo artesanal que se ha transmitido de generación en generación, sino que afecta directamente la economía de quienes viven del oficio del bordado; incluso, a quienes se dedican a la venta de la materia prima, como hilos y telas.
“Los bordados tradicionales de Jaltocán no son simple diseño textil; son parte de la memoria, de la identidad y de la conservación del pueblo nahua de la Huasteca hidalguense. Para nosotros, cada puntada transmite conocimientos, transmite símbolos y una historia que ha pasado de generación en generación”, expresó.

Iliana Ramos mencionó que las prendas sublimadas son vendidas por lotes y cada conjunto se oferta en aproximadamente 420 pesos, cuando los bordados originales de Jaltocán tienen costos de alrededor de mil 200 pesos y la garantía de un trabajo hecho a mano.
“La creciente comercialización de las prendas sublimadas que imitan estos bordados tienen consecuencias profundas. Por un lado, engaña al consumidor al presentar como artesanal lo que es un producto industrial, y por otro, desplaza económicamente a las familias que viven del bordado tradicional, reduciendo sus ingresos y debilitando la transmisión del conocimiento”, mencionó.
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Por lo anterior, pidió a las autoridades impulsar una “denominación de origen huasteco”, no solo para la protección de los bordados de Jaltocán, sino también para la alfarería de Chililico y las canastas de Huautla, entre otras artesanías de la región.
En Hidalgo, otro bordado que ha sufrido durante años el plagio es el tenango, originario de la comunidad San Nicolás, en Tenango de Doria, el cual ha sido duplicado por diversas marcas internacionales, como la tienda en línea de origen chino Shein.
Por lo anterior, desde hace aproximadamente ocho años, los artesanos de tenangos mantienen una lucha para obtener la indicación geográfica que otorga el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI).
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