La festividad comenzó el pasado 14 de febrero y terminará este sábado 21, con un recorrido y baile popular, que promete reunir a decenas de familias
Entre música de banda, disfraces hechos con costales o rafia y el orgullo de una herencia familiar que ha pasado de generación en generación, la colonia La Raza celebra el carnaval Herencia de mis tres viejos, una festividad que desde hace aproximadamente 30 años une a los barrios Cubitos, La Raza y Felipe Ángeles.
La festividad comenzó el pasado 14 de febrero y terminará este sábado 21, con un recorrido y baile popular, que promete reunir a decenas de familias en torno a una de las tradiciones más arraigadas del sector.
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De acuerdo con los organizadores, el carnaval se realiza conforme al calendario litúrgico, iniciando en la semana previa al Miércoles de Ceniza. La festividad está dedicada a “Chita”, palabra que en lengua otomí significa “abuelo del carnaval”, figura simbólica a quien se le ofrece la celebración.
“Nos regresamos en la semana de carnaval, conforme caiga el Miércoles de Ceniza. A él le hacemos la fiesta”, explicaron los capitanes.
La organización no es tarea sencilla. Alrededor de 20 capitanes —herederos, en su mayoría, de quienes iniciaron la tradición— trabajan durante todo el año para recaudar fondos. Recorren las calles del Cerro de Cubitos, Felipe Ángeles y La Raza, solicitando cooperación voluntaria entre vecinos, ya sea económica o en especie, para cubrir gastos como la música, alimentos y logística.
“Todo lo hacemos por tradición y con el respaldo de la colonia”, señalaron.
Durante la semana de carnaval, los capitanes ofrecen desayuno, comida y cena a las bandas y a las personas disfrazadas que participan en los recorridos, como parte del compromiso comunitario que distingue a esta tradición.

Los gastos se solventan con las aportaciones que reúnen a lo largo del año entre vecinos y colaboradores. En esta edición, destinaron alrededor de 75 mil pesos por cada una de las dos bandas que amenizan la celebración, además de 40 mil pesos para el grupo musical encargado de la clausura, lo que refleja el esfuerzo económico y organizativo que implica mantener vivo el carnaval.
La clausura se llevará a cabo este sábado, con un recorrido por las principales calles de la colonia y un baile, a partir de las 21:00 horas. Se contará con la participación de agrupaciones tradicionales, entre ellas bandas provenientes de San Lorenzo y del Estado de México. Además, como parte del cierre, se quemarán dos toritos pirotécnicos.
Uno de los elementos más representativos del carnaval son los disfraces artesanales. Destacan los trajes confeccionados con costales de harina, maíz o rafia, inspirados en la vestimenta tradicional de San Bartolo Tutotepec, que han sido adoptados por la colonia.
La elaboración de cada traje puede tardar aproximadamente una semana, debido a su complejidad. El costo ronda los 2 mil 500 pesos, sin incluir la máscara, que puede alcanzar entre 5 mil y 6 mil pesos. Las máscaras son de madera ligera —conocida como “fehuche”— y llevan detalles como cuernos de chivo y barba de cola de caballo.
También participan los tradicionales “charros” de La Raza, quienes portan pantalones de pitilla, chamarras de mezclilla decoradas con lentejuelas y cascabeles, además de máscaras de madera tallada.
Detrás de varios de estos trajes se encuentra el trabajo de artesanas de la colonia, entre ellas la abuela de uno de los capitanes, quien mantiene viva la técnica y el diseño tradicional.

Aunque en años anteriores la colonia ha enfrentado estigmas de inseguridad, los organizadores aseguran que la situación ha mejorado y que durante el carnaval se prioriza un ambiente familiar.
“Nosotros cuidamos a las bandas y a la gente que viene de fuera. Si hay algún problema, paramos la música hasta solucionarlo. Queremos que toda la semana se lleve en paz”, afirmaron.
Los cargos de capitán suelen heredarse dentro de las familias fundadoras, aunque también se integran vecinos interesados en apoyar la tradición: “Es una herencia. Muchos venimos de descendencia de los que iniciaron el carnaval”.
Este sábado, La Raza volverá a llenarse de música, color y comunidad, reafirmando que el carnaval Herencia de mis tres viejos es más que una fiesta: es identidad, memoria y unión entre tres barrios que año con año mantienen viva su tradición.
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