El décimo día de guerra entre Irán e Israel se volvió aún más tenso tras un bombardeo que dejó al mundo en vilo
En medio del décimo día de enfrentamientos entre Israel e Irán, el Pentágono confirmó que Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo coordinado que destruyó tres instalaciones nucleares clave en territorio iraní: Fordo, Natanz e Isfahán.
El presidente Donald Trump anunció que la ofensiva, denominada “Martillo de Medianoche”, cumplió su objetivo de “destruir completamente” el programa de enriquecimiento nuclear iraní.
Según el secretario de Defensa, Pete Hegseth, siete bombarderos B-2 participaron en la misión sin ser detectados por los sistemas de defensa aérea de Irán. Aunque el gobierno estadounidense recalcó que no busca un cambio de régimen, dejó claro que no permitirá que Teherán continúe con su desarrollo nuclear.
Las primeras reacciones en Irán no se hicieron esperar. Medios locales reportaron explosiones en la provincia de Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear operativa del país. El Organismo Internacional de Energía Atómica advirtió que un ataque directo contra esta instalación podría provocar una liberación masiva de radiactividad.
El Ministerio de Salud iraní confirmó heridos tras los bombardeos, aunque aseguró que no presentan signos de contaminación radioactiva. Por su parte, Estados Unidos reiteró que su objetivo fue “desactivar capacidades” y no iniciar una guerra abierta.

En respuesta, Irán lanzó una serie de misiles hacia territorio israelí, causando al menos 23 heridos y daños materiales significativos en Tel Aviv. El ejército israelí replicó con ataques a múltiples posiciones militares en Irán, incluyendo un centro de misiles de largo alcance en Yazd.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, declaró que Estados Unidos ha logrado retrasar “considerablemente” el programa nuclear iraní. En contraste, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, acusó a Washington de sabotear las negociaciones con mediación de Omán.
Mientras tanto, naciones como China, Rusia y Omán condenaron las acciones de Estados Unidos, y Arabia Saudita llamó a la desescalada. Irak, Catar y la Unión Europea advirtieron sobre los riesgos de una expansión del conflicto.
A pesar de las amenazas de represalia por parte de los Guardianes de la Revolución y sus aliados hutíes en Yemen, los niveles de radiación en la región se mantuvieron estables, según informes del OIEA.
El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia para tratar la creciente tensión entre Estados Unidos, Irán e Israel, en un escenario que amenaza con extenderse más allá de sus fronteras.
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