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Se rompe el Real Madrid


Gol… y enfado. A dos días del primer clásico de la semana contra el Barcelona, Gareth Bale evidenció el domingo ante el Levante su insatisfacción en el Real Madrid, donde estaba destinado a ser una de las estrellas y ocupa habitualmente el banquillo este curso.

El extremo galés salió el domingo en la segunda parte y marcó de penal el tanto que daba la victoria a los blancos (2-1) contra el Levante, tres puntos de oro para seguir soñando con LaLiga.

Pero tras marcar, apenas celebró el tanto, se quitó de encima a Lucas Vázquez cuando iba a abrazarlo y fue evitando a sus compañeros, aceptando como mucho dar la mano a varios de ellos.

Tras la salida de Cristiano Ronaldo, Bale era, junto a Karim Benzema, el llamado a recoger el testigo del luso, pero hasta el momento solo el francés parece haber respondido al desafío.

Benzema se ha hecho imprescindible en el once blanco y lleva 20 goles en lo que va de temporada, en 40 partidos oficiales.

Bale, en cambio, apenas ha jugado completos seis de los treinta encuentros que lleva esta campaña, habiendo salido desde el banquillo o siendo sustituido en el resto, marcando 13 tantos, tres de ellos en los últimos cinco encuentros de liga, en los que inició como reserva.

Por su parte, Marcelo reveló en una entrevista que Bale “solo habla inglés” y Thibaut Courtois afirmó en otra que en el vestuario le apodan “el golfista”, por su desmedida afición a este deporte.

Pese a todo ello, Bale ha sido determinante en partidos importantes y ahora llegan dos duelos decisivos, en los que volverá a demostrar su valía, siempre que Solari cuente con él.

 

 

Gabriel Rubio Girón I AFP

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