El descontento de Azcárraga se centra no solo en los resultados visibles, sino en los retrasos acumulados y en que varias áreas del estadio aún no están terminadas, pese a que el inmueble ya fue reabierto al público
La reapertura del histórico Estadio Azteca, ahora bajo el nombre comercial de Estadio Banorte, lejos de generar únicamente entusiasmo, ha provocado inconformidad en uno de sus principales protagonistas: Emilio Azcárraga Jean.
Te puede interesar: Muere aficionado en el estadio Banorte, previo al México-Portugal
De acuerdo con diversos reportes, el propietario del inmueble y del América habría quedado profundamente molesto tras constatar que el resultado de la remodelación no cumplió con las expectativas planteadas de cara al Mundial de 2026. La reapertura, marcada por el partido entre México y Portugal, dejó al descubierto una serie de deficiencias tanto en infraestructura como en operación.
Crítica de la logística
Uno de los principales focos de crítica fue la logística. El regreso del público evidenció problemas de acceso, estacionamiento y movilidad en los alrededores del inmueble, además de fallas en servicios básicos dentro del estadio, como la conectividad y la organización interna, aspectos clave para un evento de talla mundial.
A ello se suman detalles estructurales que han generado inconformidad entre aficionados, como zonas con visibilidad limitada pese al alto costo de los boletos, lo que ha intensificado la percepción de que la remodelación quedó lejos de ser una transformación integral.
Fuentes cercanas al proyecto señalan que el descontento de Azcárraga se centra no solo en los resultados visibles, sino en los retrasos acumulados y en que varias áreas del estadio aún no están terminadas, pese a que el inmueble ya fue reabierto al público. De hecho, el propio directivo había reconocido previamente que el estadio no estaría listo al cien por ciento para su reinauguración, al tratarse de un proyecto dividido en distintas etapas.
¿Habrás más contratiempos?
La situación resulta especialmente delicada considerando que el llamado “Coloso de Santa Úrsula” será sede del partido inaugural del Mundial 2026, convirtiéndose en el primer estadio en la historia en albergar tres Copas del Mundo. Sin embargo, los contratiempos han encendido las alarmas sobre si México llegará con una sede plenamente funcional.
Te puede interesar: Senado de México aprueba ingreso de militares de Estados Unidos para adiestrar a marinos de cara al Mundial
Más allá de la modernización en iluminación, césped y zonas VIP, la realidad es que la experiencia del aficionado y la operación logística siguen siendo los grandes pendientes. En ese contexto, la molestia del mandamás azulcrema refleja una preocupación mayor: que el estadio más emblemático del futbol mexicano no esté a la altura del evento más importante del planeta.
Redacción