El Pachuca arrancó el Clausura 2026 con un balance que invita a la cautela: una derrota, un triunfo y un empate. Nada espectacular, pero tampoco alarmante
El Pachuca arrancó el Clausura 2026 con un balance que invita a la cautela: una derrota, un triunfo y un empate. Nada espectacular, pero tampoco alarmante.
La afición ya aprendió a no echar campanas al vuelo, después de aquel histórico arranque de cuatro victorias en fila en el torneo pasado con Jaime Lozano, que terminó en un descalabro que ensombreció cualquier ilusión inicial. La memoria de los hinchas, claramente, ya no se engaña con los primeros resultados.
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Ahora, con Esteban Solari al frente, el panorama se percibe distinto. El equipo parece buscar una identidad más visible, con una idea futbolística más clara y menos dependiente de la inspiración momentánea. Solari empieza a definir su alineación ideal, sobre todo en ataque y mediocampo, dejando entrever que las variantes tácticas podrían ser la clave para no repetir los errores del pasado.
El Pachuca todavía tiene mucho techo por delante. Varios jugadores comienzan a retomar su mejor versión y, aunque aún están lejos de lo que alguna vez ofrecieron, el Clausura 2026 muestra avances tangibles.
La paciencia seguirá siendo un lujo que la afición tendrá que mantener; sin embargo, el club da señales de que está construyendo algo más sólido y sostenible que los destellos pasajeros de años anteriores.
Mientras tanto, el deporte hidalguense ya arrancó su camino hacia la Olimpiada Nacional 2026. El objetivo es claro: mostrar evolución y lograr un salto que se refleje en resultados concretos.
Pero los retos logísticos no han dado tregua, pues, por segundo año consecutivo, varias disciplinas realizan sus procesos selectivos lejos de sus sedes tradicionales, debido a que las remodelaciones del Centro Deportivo Hidalguense y de Alto Rendimiento (CDHAR) se extendieron hasta finales de marzo.
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Aunque las sedes alternas han funcionado para muchos deportes, el cambio no deja de ser un obstáculo, sobre todo para disciplinas que dependen de instalaciones específicas. Deportes de conjunto como voleibol, voleibol de playa, softbol y futbol ya avanzan en sus procesos estatales; otras disciplinas individuales, como el breaking, también han dado sus primeros pasos.
Las próximas semanas serán intensas. Entre estatales y regionales, las asociaciones deportivas trabajan a ritmo exprés, obligadas por el adelantamiento de la Olimpiada debido al Mundial 2026.
Desde 2012, el deporte hidalguense ha mostrado una tendencia a la baja. El 2026 puede ser un año clave para revertirla y lograr resultados visibles, pero solo si se combinan planificación, constancia y una preparación que no dependa de improvisaciones o retrasos logísticos.
El paralelismo con Pachuca es claro: tanto en el futbol profesional como en el deporte estatal, la clave está en la paciencia, la constancia y la construcción sólida. Los arranques pueden generar ilusión, pero los resultados verdaderos se construyen paso a paso, partido a partido, competencia a competencia.
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