La luchadora poblana consolida su crecimiento en el circuito independiente y fija metas internacionales para 2026
A cuatro años de consolidarse en la empresa hidalguense DTU Lucha Profesional Mexicana, una de las plataformas más exigentes del circuito independiente, Mirvan sostiene su crecimiento con base en constancia, fogueo y una construcción propia dentro de la lucha libre femenil, proceso que hoy la coloca en una etapa de proyección con objetivos claros para 2026.
“Creo que vienen muchas propuestas para la carrera de Mirvan, y esto es gracias a la afición que nunca me deja sola. Quiero representar a Puebla y a la lucha libre femenil; todo es cuestión de disciplina”, señaló Mirvan en entrevista con Criterio.
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Con cerca de cinco años como profesional, ha encontrado en DTU una proyección constante, en la que el desarrollo no solo pasa por la exposición, sino por la exigencia dentro y fuera del ring, en un entorno que obliga a mantener el nivel en cada presentación.
“Llevo aproximadamente cuatro años y es una empresa que me ha dado mucho, que me ha ayudado bastante, y también he correspondido con el paso del tiempo y la experiencia”, añadió Mirvan, quien reconoce el peso que ha tenido la promotora en su formación.
En ese sentido, su crecimiento ha sido progresivo, sin atajos ni impulso externo, en un camino que ha tenido que abrir desde cero, lejos de una dinastía luchística, pero con respaldo familiar desde la afición.
“No hay luchadores en mi familia; el gusto por este deporte nació por mis papás, que eran aficionados. Yo iba a las funciones y poco a poco me fui adentrando. Es emocionante ir abriéndome mi propio camino”, comentó.
Ese proceso también ha implicado asumir las condiciones del medio, en el que abrirse paso sin un apellido reconocido representa un reto mayor, pero también una construcción más sólida a largo plazo.
“Nos toca forjar el camino sin venir de una dinastía; es más difícil, pero las cosas saben mejor, aunque es respetable quien tiene ese impulso y lo aprovecha”, apuntó.

Sobre el ring, Mirvan ha definido su estilo con el paso del tiempo, con una tendencia hacia lo aéreo, pero con margen de evolución, en una propuesta que prioriza soltura y conexión con el público.
“Mi estilo es un poco aéreo; me gusta porque lo voy puliendo. Me considero con confianza, muy relajada; yo subo a divertirme”, detalló.
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La conexión de Mirvan con la afición ha sido otro factor en su crecimiento, con plazas como Pachuca y Tulancingo que, desde su experiencia, representan escenarios exigentes, donde el público marca la pauta del espectáculo.
“Pachuca y Tulancingo son públicos difíciles porque exigen lucha, pero saben respetar; son muy lindos”, mencionó.
En cuanto a su proyección, consideró que su siguiente paso está fuera del país, con la intención de medirse en nuevos escenarios que representen un reto mayor tanto en lo deportivo como en lo personal.
“Me veo luchando en Estados Unidos; es un sueño y también un miedo que quiero superar”, reconoció.
Dentro de sus aspiraciones también aparece un nombre puntual: una rival que representa referencia y aprendizaje, y con la que busca medirse en condiciones directas.
“Me gustaría un mano a mano con Faby Apache; siento que habría mucho que aprender, es alguien a quien admiro”, externó Mirvan.

Su llegada a DTU también forma parte de ese proceso, con un inicio marcado por la duda, pero que terminó por convertirse en una oportunidad sostenida a lo largo de los años.
“DTU me buscó, pero al inicio no respondí por miedo, sabía que exigían mucho; después tuve una función de prueba en Puebla y desde ahí comenzó todo”, recordó.
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Hoy, con una base construida y mayor experiencia acumulada, encara el presente con continuidad en distintas plazas, en un calendario que combina funciones y crecimiento dentro del circuito independiente.
“Es una empresa que proyecta, pero también exige; me ha enseñado mucho y espero seguir aquí el tiempo que se pueda”, añadió.
En paralelo, mantiene una postura reservada sobre el entorno femenil en otras plazas, reconociendo que aún no ha tenido el roce suficiente para emitir una valoración más amplia.
“No he tenido el gusto de enfrentarme a luchadoras de Hidalgo; creo que cada quien es buena a su manera”, apuntó.
Con ese panorama, el enfoque se mantiene en sostener el ritmo, aprovechar las oportunidades y consolidar un estilo propio dentro de una escena que demanda constancia y adaptación.
El recorrido de Mirvan sigue en construcción, con objetivos definidos y una ruta que, hasta ahora, se ha trazado sin atajos, en un entorno donde cada función representa un paso más dentro de su carrera.
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