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La gloria es eterna en Salón de la Fama del Futbol

Antonio Moreno, ha vivido pasajes inolvidables tanto en las ceremonias de investidura como en la preparación


Del máximo goleador de una Copa del Mundo, Just Fontaine, al la sorpresiva presencia del ídolo de la balada romántica, José José. Del avión que perdió Daniel Pasarella para llegar barriendo a la investidura a los temblores en el gigantesco balón en el recinto de los inmortales en Pachuca.

En 10 años, el director general del Salón de la Fama, Antonio Moreno, ha vivido pasajes inolvidables tanto en las ceremonias de investidura como en la preparación.

LES LLEGA EL PRÍNCIPE

“Sabíamos que José José (QEPD) estaba enfermo, y dijimos ‘vamos a hacerle un homenaje, pero él ya no puede cantar, no tiene voz, está enfermo’, entonces invitamos a su hijo, a José Joel.  La sorpresa fue que justo el día de la investidura, nos avisan ‘que ya llegó José José’, ‘¿cómo? el hijo’, ‘no, el papá’. Vino al evento, subió al escenario y se sentó para ver cómo cantaba el hijo. Fue muy emotivo, José José ya no podía cantar, pero escuchó la de “El Triste” que cantó su hijo. Fue el último evento público al que asistió José José”.

EL ‘CHARRO’ FONTAINE

“Cuando ingresa al Salón de la Fama Just Fontaine, el goleador en el Mundial de Suecia 1958, fui a buscarlo a Toulouse, en Francia. Todo mundo sabía dónde vivía, decían ‘ahí en la casa negra’, entonces llegó, tocó y me abre Fontaine con un sombrero de charro y me dice: ‘Hola, amigo, México, bienvenido’ y yo dije ‘es él’. Su esposa había hecho comida mexicana, Fontaine hablaba español porque la esposa había vivido en España. Nos recibieron con una alegría, habían preparado la mesa verde, blanca y roja, la comida mexicana”.

SE LE FUE EL AVIÓN

“Cuando ingresa Daniel Pasarella, por alguna razón yo iba a estar en México y dije ‘yo me paro para ir por él’, porque su vuelo de Buenos Aires llegaba a las 5 de la mañana. Llegué al aeropuerto y de pronto empiezan a salir todos los del vuelo y pregunto ‘¿oiga, no vio a Pasarella?’, los argentinos me dicen ‘no, no lo vi’. Hablo a Argentina y me contesta él, y yo ‘¿Daniel?’ y dice ‘sí’, y le digo ‘oye te estoy esperando en el aeropuerto’ y me dice ‘¿cómo? ¿que no era más tarde el vuelo?’, o sea confundió los horarios. Perdió el avión, pero llegó”.

¿ESTÁ TEMBLANDO?

“En las votaciones que hacíamos en el balón gigante, fueron dos años extrañísimos (2012, 2013), porque se empieza a mover el balón, de un lado a otro, entonces alguien dice ‘lo que pasa es que cuando sube el elevador hace una vibración’, pero todos nos quedamos como ¿qué onda?. De pronto uno dice ‘acaba de temblar’, estaba temblando en la CDMX. Lo peor fue que al año siguiente, en la votación, a la misma hora, volvió a temblar y entonces decían ‘avisen cuándo van a poner la votación para saber qué día va a temblar'”.

LOS RIVELINOS

“Hay un artista plástico en México que se llama Rivelino. Resulta que el papá le puso Rivelino por el jugador y cuando vino Rivelino al Salón de la Fama se conocieron. Rivelino le regaló un libro y una obra porque dice ‘yo toda la vida he tenido el tema de cuando preguntan ¿por qué te llamas Rivelino?, pues por el jugador, mi papá lo admiraba, jugó con Pelé en el 70, nunca lo he conocido’. Entonces, previo a un evento del Salón de la Fama, los presenté, el artista mexicano con el futbolista, que por él le habían puesto el nombre”.

Luis Homero Echeverría I Agencia Reforma

 

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