El Pathecito, en Huichapan, es un balneario y hotel con aguas termales, hospedaje, campamento y observatorio astronómico, ideal para familias y amantes de la naturaleza.
Entre árboles frondosos, un cielo profundo y el murmullo constante del río, se encuentra El Pathecito, un rincón escondido en Huichapan que combina naturaleza, descanso y diversión acuática en un mismo sitio.
Más que un balneario, es un santuario para quienes buscan reconectar con lo esencial, ya sea en familia, en pareja o en grupo.
Sus aguas termales fluyen a una temperatura constante de 30 grados, alimentando albercas enclavadas junto a la rivera. Aquí, la experiencia comienza con adrenalina: dos toboganes gigantes de 90 y 60 metros permiten deslizarse a velocidades de hasta 60 km/h. Para los más pequeños, el Barco Pirata se convierte en un mundo de juegos seguros entre resbalones y chorros de agua.

El ambiente natural se equilibra con áreas de descanso: terrazas, asadores, zonas verdes y una zona de comidas para disfrutar sin prisas. Si lo que buscas es prolongar la estancia, el hotel ofrece habitaciones cómodas y equipadas con todo lo necesario: televisión satelital, refrigerador, internet, tocador y dos camas matrimoniales. Lo mejor es que el precio de la habitación incluye el acceso al balneario para cuatro personas.
Pero si tu espíritu es más aventurero, hay una opción que te conecta aún más con el entorno: el área de campamento. Aquí puedes dormir bajo las estrellas, encender una fogata, preparar carne asada y dejarte envolver por un clima tipo alpino. La zona cuenta con energía eléctrica, baños y vistas privilegiadas de la montaña.

Y hablando de estrellas, El Pathecito tiene algo que pocos lugares pueden ofrecer: un Observatorio de Espacio Profundo. Las noches despejadas se transforman en espectáculos celestes donde grandes y chicos aprenden y se maravillan por igual. Este detalle convierte al lugar en una experiencia inolvidable.
Además, si estás planeando una fiesta, reunión o evento especial, el sitio cuenta con espacios ideales para ello: salón con mobiliario, cancha techada para 400 personas, servicios de barbacoa y recorridos por el río. En temporada baja, hay descuentos para familias y grupos.

El Pathecito no es solo un balneario: es una invitación a vivir, explorar y descansar. Un refugio en Hidalgo que combina tradición, confort y una vista al cielo estrellado que no olvidarás.
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