En poco más de una década, las criptomonedas han pasado de ser un experimento tecnológico a convertirse en un fenómeno financiero global…

En poco más de una década, las criptomonedas han pasado de ser un experimento tecnológico a convertirse en un fenómeno financiero global. Todo comenzó en 2009 con la creación de Bitcoin, una moneda digital descentralizada ideada por el enigmático Satoshi Nakamoto, cuyo propósito era ofrecer una alternativa al sistema financiero tradicional tras la crisis económica de 2008. Basado en la tecnología blockchain, Bitcoin introdujo un modelo de confianza distribuida que eliminó la necesidad de intermediarios como bancos o gobiernos.
Hoy, existen más de 10 mil criptomonedas en circulación y el mercado global supera los 1.8 billones de dólares en capitalización, según datos de CoinMarketCap (2025). Aunque Bitcoin sigue liderando con cerca del 50 por ciento de la cuota de mercado, otras monedas como Ethereum, Binance Coin y Solana han ganado protagonismo por sus aplicaciones en contratos inteligentes, finanzas descentralizadas (DeFi) y tokens no fungibles (NFT).
De acuerdo con datos del portal TradersDNA, en la primera mitad del año, los intercambios de criptomonedas registraron un volumen total de operaciones aproximado de 9.36 billones de dólares, lo que representa un aumento del 7.5 por ciento, respecto al mismo periodo de 2024. Según CoinLaw, se estima que el promedio de operaciones mensuales globales con criptomonedas, supera los 2.8 billones de dólares.
En Latinoamérica, el interés por las criptomonedas ha crecido de forma acelerada impulsado por la inflación, la búsqueda de inclusión financiera y el acceso a nuevas tecnologías. Países como Brasil, México, Argentina y Colombia se ubican entre los 20 con mayor adopción de criptomonedas a nivel mundial, según el Global Crypto Adoption Index 2024 de Chainalysis. En la región, más del 40 por ciento de los usuarios utiliza criptoactivos como medio de ahorro o de remesas.
En América Latina, en los años 2023 y 2024, se recibieron aproximadamente 415 mil millones de dólares en valor de criptoactivos, lo que representa casi el 9.1 por ciento del total global; para junio de este año, la tasa de crecimiento sobre el uso de criptomonedas fue de 63 por ciento, de las cuales, el 64 por ciento, pasaron por exchanges centralizados, lo que representa un porcentaje mayor que en Europa y Estados Unidos. En este contexto, de acuerdo con una encuesta de Binance Research, el 95 por ciento de los usuarios de criptomonedas en la región tiene la intención de incrementar su inversión en 2025.
Según datos del portal Mexico Bussiness News, en nuestro país los stablecoins representaron el 36 por ciento de las compras de criptomonedas en Latinoamérica, en el primer semestre del año, con un valor aproximado de 71.2 mil millones de dólares recibidos en criptoactivos, lo que nos ubica dentro de los cinco principales países.
El mercado mexicano de criptomonedas es dominado por Bitso, que reporta un 99.5 por ciento de participación de mercado en volumen de trading en 2024 y reportó un crecimiento de 18 por ciento con respecto a 2023.
Como podemos ver, el Bitcoin y las criptomonedas se han constituido como un competidor fuerte al oro, las acciones y las divisas, como una opción ante la inflación, la crisis y la incertidumbre económica. Hoy en día, mientras que el oro tiene una capitalización estimada de 15 billones de dólares en 2025, ofreciendo estabilidad, respaldo físico y menor volatilidad en el mercado, las acciones respaldan su valor en el desempeño financiero, las utilidades y perspectivas de negocio de las empresas, ofreciendo rentabilidad moderada y sostenida a largo plazo; en tanto, las divisas, dependen de la estabilidad económica, la política monetaria y la confianza internacional y su rentabilidad depende de las variaciones cambiarias o tasas de interés, lo que hace que sean instrumentos de bajo riesgo, constituyendo un mercado de más de 7 billones de dólares. Por su parte, las criptomonedas son activos digitales descentralizados, independientes, cuyo valor depende de la oferta limitada y la confianza del mercado, ofrecen mayores rendimientos potenciales, pero también una mayor volatilidad.
Las criptomonedas siguen avanzando y se vislumbran como el oro digital y una herramienta de independencia financiera. Lo que inició como una alternativa experimental al sistema financiero tradicional hoy representa un ecosistema global que mueve billones de dólares y conecta a millones de personas sin fronteras, y aunque los desafíos regulatorios y la volatilidad persisten, el crecimiento sostenido del mercado cripto nos ha demostrado que ha llegado para quedarse.
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