Cada sábado, el alcalde de Pachuca, acompañado por un nutrido grupo de su personal, se dedica a realizar labores sociales en diferentes puntos de la ciudad. Desde la limpieza de parques hasta la rehabilitación de espacios públicos, estas jornadas buscan mejorar el entorno urbano.

José Raquel Badillo
Cada sábado, el alcalde de Pachuca, acompañado por un nutrido grupo de su personal, se dedica a realizar labores sociales en diferentes puntos de la ciudad. Desde la limpieza de parques hasta la rehabilitación de espacios públicos, estas jornadas buscan mejorar el entorno urbano.
Tuve la oportunidad de presenciar la faena laboral el primer sábado de marzo.
El alcalde Jorge Alberto Reyes, ataviado de lentes protectores, cubrebocas y guantes, suda la gota gorda más que por los rayos del sol por lo exhausto de la jornada.
Sin embargo, hay un detalle que no pasa desapercibido: mientras el alcalde y parte de una comitiva del ayuntamiento trabajan, la mayoría de los ciudadanos observa desde la distancia o, peor aún, ignora completamente la iniciativa. Creo que su proyecto es transformar el entorno, pero sin fomentar la participación comunitaria.
La pregunta es inevitable: ¿Por qué la sociedad no se involucra? La falta de participación ciudadana en este tipo de actividades refleja una problemática profunda: el desapego hacia lo público y la percepción de que los problemas de la ciudad son responsabilidad exclusiva del gobierno. Se trata de una visión equivocada, pues la construcción de una mejor ciudad no depende solo de quienes la gobiernan, sino también de quienes la habitan.
Todavía recuerdo la época dorada de Guillermo Rossel de la Lama, cómo embelleció callejones, barrios y mercados emblemáticos.
Hagamos memoria… Sus luces de faroles, las calles y banquetas adoquinadas, jardineras floreciendo, tejados y fachadas cobraron una faceta colonial. ¡Pachuca fue la Bella Airosa en todo su esplendor!, pero hubo un detalle garrafal: ¡No involucrar a los vecinos, para que sintieran y se apropiaran de su entorno! Hoy en día vean como luce el pasaje Comonfort totalmente deplorable.
Este mismo error —al menos ese día— lo cometió el alcalde Jorge Alberto. ¡De no ser por su equipo humano que labora en el ayuntamiento no hubiera podido lograr su propósito!
La historia ha demostrado que las comunidades más prósperas son aquellas en las que ciudadanos y autoridades trabajan juntos. Como dijo John F. Kennedy: “La participación de la sociedad es la clave del progreso. Ningún gobierno puede hacer solo lo que juntos podemos lograr”.
Pero, para que esto suceda, es necesario romper con la indiferencia y asumir un rol activo en la mejora de los espacios comunes.
Si la sociedad sigue siendo mera espectadora, el esfuerzo de las autoridades será solo un paliativo temporal. La verdadera transformación de Pachuca solo ocurrirá cuando la ciudadanía deje de ver el bien común como algo ajeno y se apropie de su ciudad con el mismo compromiso que muestra cada sábado el alcalde y su equipo. Porque la ciudad no es solo de quien la gobierna, sino de quienes la viven.
DICE RACHY: Sin duda que Jorge Alberto Reyes es un alcalde comprometido con el trabajo, pero su esfuerzo deja entrever que su equipo cercano no está a la altura de su dinámica. ¿Quién dentro de su equipo es el encargado de vincularlo con la ciudadanía para vencer la apatía e indiferencia?
Además de los vecinos, ¿qué otros actores podrían sumarse a su proyecto? Claro que hay opciones. Bastaría con solicitar formalmente a la 18ª Zona Militar para que los jóvenes del Servicio Militar Nacional (SMN) realicen su servicio social cada sábado.
Con vecinos voluntarios y los jóvenes del SMN, no solo se enfocaría en una calle, sino en toda la colonia, logrando que el cambio sea realmente profundo y sostenible. Si la sociedad sigue siendo una mera espectadora, el esfuerzo del alcalde será efímero.