¿Les cae que así se trata a quienes nos alimentan?

Pasado el 2 de enero la buena onda y los mejores deseos parecen diluirse y los conflictos para diferentes sectores de la población regresan, dejando atrás los brindis y los regalos, para enfrentar añejos problemas como el de los productores de maíz que comienzan el 2026 con una vieja deuda, los precios que, cuando menos para los hidalguenses, no recibieron el aumento como a otros agricultores de los estados con mayor producción.
Ya casi para terminar el 2025 el conflicto por el precio de garantía, que ya no existe y ahora se llama concertado, se agravó con la toma de carreteras que paralizaron a una parte del país, lo que obligó a las autoridades a sentarse para negociar y establecer un precio a la tonelada de maíz alrededor de los 6 mil 800 pesos, beneficiando a Michoacán, Jalisco, Sinaloa, Guanajuato y parte de Querétaro.
Lo triste es que los productores de Hidalgo, que no se manifestaron, fueron relegados y no recibieron el incremento, dejándolos en el abandono.
Fue así como los productores de la zona del Valle del Mezquital y alguna parte de la Sierra, ahora están casi rematando su maíz, donde el mayor precio que alcanza el grano básico es de 5 mil 800 pesos por tonelada, porque algunos ya están castigando su producto malbaratándolo en 3 mil 800 y 4 mil pesos por tonelada e incluso algunos el maíz solo lo utilizan para el autoconsumo, sin recibir un beneficio.
Es triste que el maíz, un producto básico en la alimentación del mexicano, esté padeciendo el golpe de un mercado frío y despiadado al que le vale madre el sufrimiento, las horas bajo el rayo del sol, la falta de tecnología para la producción y que los apoyos al campo sean tan limitados, cuando es un sector primario del que dependemos todos.
Pareciera que esos hombres y mujeres que por años han dado de comer a los pobladores, ahora se vean en la necesidad de rematar el producto de varios meses de trabajo.
Y es en estas fechas de fin de año y la llegada de los reyes, cuando los campesinos, que acuden a los mercados para vender su maicito, ven cómo las horas pasan y no hay un comprador que ofrezca un precio justo, por lo que al final del día y con la urgencia de cubrir sus necesidades, se ven obligados a recibir lo que los compradores, que, en muchos casos con acaparadores, les quieran dar.
Es ahí que las leyes del mercado que son muy ojetes, castigan los precios a tal grado que los hombres del campo terminan aceptando migajas.
¿Les cae que así se trata a quienes nos alimentan?
Los agricultores que luchan para obtener un mayor precio al maíz han hecho una frase como suya, “Sin maíz no hay país”, y defienden a costa de lo que sea su trabajo, pero no es suficiente y hoy las consecuencias las están pagando esos campesinos tolerantes y resignados que esperan ser tomados en cuenta.
Es cierto que muchos campesinos reciben grano para sembrar, fertilizante y algún apoyo económico, pero hasta ahí y después a la hora de ver el fruto de su trabajo y de las jodas que se llevan en las parcelas, ya en el proceso de la venta se los regatean o caen en manos de acaparadores gandallas que pagan lo que se les da su rechingada gana y todavía tienen el descaro de decirles: “Si quieres, bien, y si no, también y hazle como quieras”.
Lamentablemente muchos campesinos, por la necesidad, aceptan las limosnas y con tristeza ven que los buenos deseos de año nuevo son solo palabras huecas y la realidad es que para muchos trabajar la tierra ya no es rentable.
Espero sus comentarios.
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