Se dice… que protestan sin fundamento contra el parque solar; empleados de la Caasim pelean en un partido; el Grupo Universidad no logra firmas para la revocación y en Tlaxiaca abundan funcionarios sin estudios.

Se dice que Juan Evel Chávez, Damián Sosa y más
Se dice… que otra vez un pequeño grupo salió a marchar en Ciudad de México contra el parque fotovoltaico de Singuilucan y Epazoyucan, sin tener muy claro ni por qué protestaban. Lo que convenientemente olvidan es que dicho proyecto no solo impulsa energías limpias, sino que también representa estabilidad económica para los dueños de las tierras, algo que la agricultura dejó de garantizar hace años.
Se dice… que a quien le va como en feria es a Juan Evel Chávez Trovamala, titular de la Caasim, pues durante un encuentro de futbol disputado en Pachuca, el sábado pasado, sus pupilos protagonizaron una auténtica batalla campal de baja calaña, como si en las favelas de Brasil estuvieran. El hecho desató burlas en redes sociales, donde recriminaban que, además del pésimo servicio que ofrece la comisión en el abasto del líquido, también evidencian la poca calidad moral al protagonizar tan bochornoso momento. Veremos qué hace el titular de la dependencia: si les pone un correctivo o deja que sigan pisoteando la poca (o nula) reputación que tienen.
Se dice… que en donde ya están pensando seriamente dejar de lado el tema de la recolección de firmas para la revocación de mandato es en el Grupo Universidad, encabezado por Damián Sosa Castelán, pues al interior de la agrupación se rumora que no les ha ido bien hasta el momento, ya que no juntan ni 500 firmas. Por ello, se comienza a cuestionar si vale la pena seguir adelante o no, pues prefieren evitar quedar exhibidos por el nulo movimiento que tienen en su estructura. ¿Será que no se hará la revocación de mandato? Lo cierto es que quedan menos de dos meses para que se defina si se realiza la consulta o no.
Se dice… que en San Agustín Tlaxiaca, el conocimiento parece opcional, pues seis regidores y 11 funcionarios municipales no estudiaron la universidad; la mayoría apenas llegó al bachillerato y algunos ni eso. Aun así, cobran como si tuvieran doctorado: los asambleístas ganan más de 38 mil pesos mensuales y los funcionarios entre 15 mil y 28 mil. Vaya que en ese ayuntamiento el mérito académico no pesa, pero el sueldo sí.
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