¡Qué tiempos aquellos!, cuando la seguridad hacía de los parajes en Hidalgo un destino ideal para el turismo de aventura.

Como dirían los abuelos: “El diablo anda suelto”, y no es para menos tal afirmación, cuando nos enteramos que jóvenes deportistas fueron asaltados de manera violenta y les quitaron sus bicicletas cuando realizaban recorridos de entrenamiento en el bosque de Mineral del Chico.
¡Qué tiempos aquellos!, dirían los abuelos, cuando podías hacer senderismo o recorridos en bicicleta sin temer que unos ojetes te salieran al paso y te despojaran de tus pertenencias.
¡Qué tiempos aquellos!, cuando la seguridad hacía de los parajes en Hidalgo un destino ideal para el turismo de aventura.
Y es que el último asalto que se hizo viral tras la denuncia del joven ciclista, promesa del deporte y ganador de competencias internacionales, coloca a Hidalgo en una situación muy vergonzosa y que por supuesto ahuyenta a atletas y turistas.
¿Quién chingados va a querer venir a pasear o hacer el turismo de aventura, si no hay la seguridad para las familias y mucho menos para los deportistas?
Lo grave del caso es que estos asaltos no se pueden considerar fortuitos, porque los delincuentes sabían a lo que iban y lo que iban a obtener en este asalto.
Las autoridades tienen una difícil tarea para dar con los responsables que cometieron este delito y que colocan a esta zona del estado —por cierto, una de las más bellas— en una posición de inseguridad que en nada ayuda al desarrollo del turismo, porque vaya usted a saber cuántas complicidades hay atrás de estos delitos, que, según dicen, son solo tres asaltos en lo que va del año.
Así fuera solo uno, no deberían de ocurrir estos casos.
¿Pos no que había todo un grupo de vigilancia en el bosque que hasta anunciaron con bombo y platillos?
¿Pos que no hay un registro de los deportistas que acuden a realizar sus entrenamientos en estos parajes y este registro no contempla las zonas por las que van a transitar?
¿O de plano nadie sabía que estos jóvenes iban a recorrer los senderos con equipos de alto valor?
¡Qué curioso!
Lo cierto es que todo parece indicar que ya es momento de replantear las estrategias de seguridad en el estado, porque hay vacíos que aprovechan los delincuentes para dar golpes que a la larga resultan en señalamientos para quienes se encargan de proteger a los ciudadanos, o lo que es lo mismo, ya es tiempo de preguntarnos: ¿En manos de quién estamos?
Porque resulta que después de asaltados hay una reacción tardía o cuando menos eso dicen las víctimas y no está nada padre.
Es cierto que las policías, y sobre todo la Estatal, han dado golpes a la delincuencia, sobre todo en lo que se refiere al huachicol, pero eso no es todo, porque mientras en una zona se están chingando el combustible y hasta se localizan bodegas enteras que muestran una muy bien organizada banda de ordeñadores, en otras regiones los asaltos están a la orden del día, lo que evidencia fallas estructurales, sin mencionar las bajas de elementos a manos de los delincuentes, que además de enlutar familias dejan la sensación de que si a los policías los agreden y hasta los asesinan, ¡qué nos podemos esperar los ciudadanos comunes y corrientes!
Total, que estamos fregados y con un sentimiento de vulnerabilidad muy cañón, y lo que es más preocupante: las personas tienen miedo y esos tampoco está chido.
Faltan acciones contundentes que no dejen duda de que hay seguridad, cero tolerancia y que habrá castigos ejemplares para aquellos sujetos gandallas que se quieran pasar de lanza.
En otras malas palabras, que habrá valor y huevos para enfrentarlos.
Espero sus comentarios.
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