A unos cuantos días de que termine la administración de los 84 alcaldes y todo parece indicar que para muchos este no fue el año de Hidalgo, sino que, al contrario, quedaron como las gallinas, poniendo de su lana o de plano regresando lo que ya esperaban llevarse.

A unos cuantos días de que termine la administración de los 84 alcaldes y todo parece indicar que para muchos este no fue el año de Hidalgo, sino que, al contrario, quedaron como las gallinas, poniendo de su lana o de plano regresando lo que ya esperaban llevarse.
Y no es para menos: algunos alcaldes de plano los cacharon con las manos en la lana, muchos se hicieron güeyes y fingieron demencia, pensando que, como ocurría en la mayoría de los casos, nada les iba a pasar y el Altísimo los iba a proteger.
Pero resulta que ni madres, que las auditorías fueron claras y había un chingo de lana que nada más no había forma de comprobarla, lo que derivó en una serie de señalamientos y detenciones, muchas de ellas bien penosas, para luego llevarlos ante la justicia.
Como siempre la ambición les ganó y por supuesto que escucharon las jugosas propuestas de un contralor que, palabras más, palabras menos, les aseguraba: “Tú fírmale aquí, recibes la lana, nos das una mochada y todos contentos”.
Seguramente de todos los que cayeron en la estafa iban más que conscientes de lo que hacían, otros midieron los pros y los contras y al final dijeron: “Pos va, qué tanto es tantito, nomás la puntita”, y a los menos se los cargó el payaso por pendejos, porque seguramente ni siquiera supieron por dónde se las dejaron caer y ahora están metidos en una megabronca, en la cárcel y sin forma de justificar lo injustificable.
Así las cosas, entambados están al menos ocho alcaldes de esta administración que está a punto de terminar, que se chingaron al menos 300 millones de pesos y que se van a quedar ahí por un buen tiempo, hasta que aprendan que no deben tomar lo que no es suyo.
Y como siempre ocurre hay el que se hace chistoso, como es el caso del alcalde de Epazoyucan, que está en el tambo por un faltante de más o menos 40 millones de pesos, pero que, por acogerse al criterio de oportunidad, solo va a pagar 4 millones, ¿y el resto, apá?
Pero en esto de las despedidas, aún hay alcaldes que pudieran tener severos problemas por los faltantes financieros.
Es el caso de la presidenta municipal de Tizayuca, que no ha podido justificar poco más de 50 millones del ejercicio 2022 y ya faltando cuarto para la hora nomás no da señales de que le importe dejar un tiradero para el que llegue.
Otro caso, y también de alcaldesa, es la de Tepeapulco, que está señalada por la auditoría de no haber comprobado 3 millones de pesos en obras sin comprobar y, no conforme con ello, en los últimos dos meses ha entregado 25 contratos de obras y servicios, lo que significa que al cuarto para la hora está tratando de justificar a como dé lugar.
Total, que de todos no se hacen muchos y aunque digan que ni madres, que la mayoría son gente buena, honesta y seguramente los hay, pero la lana es la lana y es una tentación en la que un buen número cayeron y ahí están las consecuencias. Vamos a ver con qué mañas nos salen los que llegan.
De verdad que los delincuentes ya no tienen temor de Dios y en sus ataques se van como los bueyes: contra el bulto.
No miden, sea chica o grande, la víctima; les dan parejo a todas.
Es el caso del elemento de la Guardia Nacional que fue atacado en su domicilio y se llevaron a su esposa y a sus niñas.
Las investigaciones continúan, pero lo cierto es que la delincuencia está desatada, tan es así que ni los encargados de cuidarnos se salvan y eso sí está bien cabrón. Espero sus comentarios.