“¿Por qué perder el tiempo hablando? Si se puede resolver a golpes”

Tal parece que conforme avanza la ciencia y en diferentes foros se habla de la sororidad, en la práctica diariamente nos damos en la madre unos a otros y si antes no se conocían casos de agresiones entre seres sintientes, humanos o no, lo cierto es que las redes sociales dan cuenta de lo dañados que ya estamos en esta sociedad que busca a toda costa destruirse. Ejemplos hay muchos.
En tan solo una mañana, una riña entre dos mujeres se hizo viral. Tan fregados estamos que una pelea de comadres se hace viral, literalmente agarrándose de las greñas en plena calle. Los motivos de la agresión en la que dos “damas” se toman violentamente de la cabellera, con la intención de hacerse daño, o lo que es lo mismo, las fulanas se estaban madreando, vaya usted a saber la causa, aunque se puede intuir que peleaban por el esposo, novio, amante o sujeto.
En otro punto de la ciudad de Pachuca, otra riña entre mujeres, también grabada en video, pone en evidencia que los ánimos están muy caldeados y por nada saltan de las malas palabras a los chingadazos, poniendo en práctica el refrán de “¿Por qué perder el tiempo hablando? Si se puede resolver a golpes”.
Y qué decir del acosador solitario que, aprovechando que en algunas calles de Pachuca hay poco movimiento, ataca a jovencitas que por necesidad tienen que caminar por estas vías.
Ni la evidencia en video de este acoso es suficiente para que las autoridades se pongan las pilas y refuercen la vigilancia e intenten amonestar al sujeto.
¿Qué esperan, a que suceda algo más grave para actuar?
Pero no solo hay madrizas físicas entre mujeres hidalguenses, que para eso se pintan solas, como ya se ha observado en diferentes publicaciones, y es que ahora también en el Senado hay discusiones entre legisladoras, ya que Simey y Caro traen un pleito por los recursos supuestamente asignados a Hidalgo para el mantenimiento y rehabilitación.
Una dice que hay lana para el tema mientras que la otra asegura que no hay un solo peso para tal actividad y mientras las mujeres se rasgan las vestiduras, los usuarios solo se quedan observando para ver hasta cuándo terminan de romperse las medias y se ponen a chambear en serio para lograr la rehabilitación de los caminos, que tanta falta le hacen a las zonas marginadas de la entidad.
Y en esto de los jaloneos, hasta los jitomates han salido a relucir, dejando al desnudo las prácticas, por demás al estilo priista, de cambiar votos por productos. Lo preocupante es que al denunciar estas maniobras, que ni los marchantes de la central se atreverían a utilizar, los “ofendidos” ya amenazan con madrear a los reporteros que solo hacían su chamba. Por lo pronto, ya empezaron con sus agresiones en redes, que también para eso sirven, defendiendo lo indefendible.
¿Será que a ellos no les tocaron kilos de a kilo de jitomates?
Quienes tampoco se salvan de la violencia son los animales. En menos de una semana, se han reportado tres casos de maltrato a perros y lo peor: en un solo municipio, lo que ha provocado que esta localidad se conozca como el lugar donde se cometen más actos violentos contra los animales.
Perras y perros golpeados, desnutridos; incluso, hasta presuntamente violentados sexualmente, lo que nos lleva a la pregunta inicial.
¿Qué chingados nos pasa?
¿Es neta que a diario conozcamos estos casos de violencia, donde las agresiones están a la orden del día y que nada parece detenerlas?
Hay ya un sentimiento de descontento generalizado muy cañón y del que Hidalgo no se escapa.
¿Qué esperamos para recomponer el camino?
Espero sus comentarios.
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