Las 137 muertes no fueron suficientes para hacer conciencia del riesgo que implica el huachicol. A seis años de la tragedia que enlutó a cientos de familias en Tlahuelilpan, Hidalgo, todo parece indicar que a los malvados deshumanizados y sin escrúpulos huachicoleros nadie los detiene…

Las 137 muertes no fueron suficientes para hacer conciencia del riesgo que implica el huachicol. A seis años de la tragedia que enlutó a cientos de familias en Tlahuelilpan, Hidalgo, todo parece indicar que a los malvados deshumanizados y sin escrúpulos huachicoleros nadie los detiene. Solo unas cuantas horas antes de la conmemoración del sexto aniversario de la explosión en el alfalfar de San Primitivo, en Tepeji del Río una fuga de gas, proveniente de no una ni dos, sino seis tomas clandestinas de combustible, provocó un incendio que bomberos de la región tardaron 14 horas en sofocar.
No se sabe a ciencia cierta si las bodegas que estaban justo encima del ducto de 16 pulgadas de Pemex, que transportaba el gas, eran la pantalla para la extracción y distribución del combustible. Tampoco se conoce a nombre de quién están registradas dichas bodegas ni quién autorizó su instalación tan conveniente en ese sitio y cerca de la autopista.
De manera extraoficial, se supo que en el lugar se localizaron seis tomas clandestinas conectadas al ducto de gas. Estas tomas, que requieren de expertos para instalarlas, aparentemente no fueron tan especializadas, ya que provocaron ese tremendo incendio. Sin embargo, hasta el momento no hay información oficial al respecto, y nadie responde a los requerimientos de transparencia, haciendo como que la virgen les habla.
En el colmo del cinismo, el mismo día que en los alfalfares de San Primitivo las familias se preparaban para recordar a sus muertos con una misa, se localizaron dos camionetas con huachicol calcinadas. En el lugar también se encontró una toma clandestina y una manguera para la extracción del hidrocarburo en el ducto de 14 pulgadas que va de Tuxpan a Tula.
Como si esto no fuera suficiente, dos días después en Tlaxcoapan, a menos de 12 kilómetros, autoridades localizaron una toma clandestina similar, equipada con manguera. Lo más inquietante es que esta se encontraba a solo 160 metros de la base de operación de la Guardia Nacional. ¿Así o más cínicos y deshumanizados los sujetos que ponen en peligro a la población?
Como siempre ocurre, oficialmente no hay información, y todo se tiene que obtener a través de filtraciones o dichos extraoficiales. En nombre de que son temas federales, ninguna autoridad se atreve a declarar nada.
Si de vacíos de información hablamos, ahí están las cifras del número de tomas clandestinas localizadas en el país y en Hidalgo. Por un lado, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública revela que en la entidad solo se reportaron 560 tomas clandestinas, mientras que el Observatorio Ciudadano informa que de enero a septiembre de 2024 se localizaron mil 911 tomas clandestinas. Esto equivale a una toma clandestina localizada cada tres horas, colocando a Hidalgo en el primer lugar de delitos de esta naturaleza.
Sería muy conveniente aclarar esta disparidad de números, porque la diferencia es abismal y nos muestra que o hay errores en la estadística o existe una cifra negra que nadie quiere reportar.
Una verdadera pesadilla es la que padecen no solo transportistas, sino todos los conductores que transitan por el Arco Norte. Las condiciones de la vía están deplorables.
El material con que ahora está parchado el pavimento es de mala calidad, lo que lo hace muy peligroso y maltrata la suspensión de las unidades. Además, el peaje es caro y, por si fuera poco, no hay seguridad, con los asaltos a la orden del día.
Como siempre, todo queda en quejas de los usuarios, porque nadie hace caso y las autoridades se echan la bolita unos a otros. Espero sus comentarios.