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Hace (2) meses
Por fin la justicia llegó

Cuando aseguran que la pesadilla para las personas que ingresan a la prisión acusados de un delito que no cometieron inicia precisamente en el momento en que pisan el Centro de Reinserción Social, en verdad no saben lo que dicen.

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Cuando aseguran que la pesadilla para las personas que ingresan a la prisión acusados de un delito que no cometieron inicia precisamente en el momento en que pisan el Centro de Reinserción Social, en verdad no saben lo que dicen.

La pesadilla comienza desde el momento que el imputado es detenido por la Policía estatal y es llevado a la barandilla de alguna cárcel municipal.

Justo es ahí donde empieza el martirio y más si la persona que fue señalada injustamente tiene alguna discapacidad y porque esa condición simple y sencillamente les vale madre a los encargados de la detención o, como ahora les llaman, los primeros respondientes.

Resulta que a finales de diciembre en esta columna se dio a conocer la historia de un joven con discapacidad quien fue acusado de maltrato hacia una mujer que luego se supo era su hermana rebelde que pretendía huir con el novio y él, por detenerla, la jaloneó.

Lo que no se consignó en aquella ocasión era todo el calvario que el joven padeció en tan solo unas horas de detención en la barandilla.

Durante la detención primaria, el joven fue incomunicado y después de varias horas de búsqueda, su padre lo halló en la barandilla de la presidencia municipal de Progreso de Obregón, donde conoció las deplorables condiciones del lugar.

El padre del joven detenido no podía creer que en esa celda pudiera haber tanta inmundicia. El olor era insoportable y la cantidad de desechos en los que tuvo que dormir la primera noche hablan del abandono de las cárceles en el estado.

Al ver la que la autoridad no hacía nada por mandar algún intendente a realizar la limpieza, el padre tomó escoba, cubetas y bastante detergente para que  su hijo detenido, cuando menos, no pasara esos días como un cerdo, porque literalmente la celda era un cochinero y a nadie le importaba.

¿Es en serio?

¿Así están condenadas a padecer las personas que cometen algún delito?

¿El trato debe ser inhumano para los presuntos responsables?

¿La palabra presunto es sinónimo de agresor desalmado, casi un degenerado al que se le debe de dar el peor maltrato?

¿Y los derechos humanos dónde estaban en ese momento?

Hay torturas que no requieren de golpes o tehuacanazos, el hecho de mantener a un detenido en medio del excremento, creyendo que es una forma de darle a los detenidos un buen escarmiento, solo nos deja ver la condición inhumana, miserable, ojete e HDSPM de quienes se encargan de manejar las cárceles municipales y a las que al parecer las visitaduría de la justicia nomás no se aparecen o cuando hay revisiones tienen el cuidado de avisarles con anticipación como para que le den una manita al lugar.

Después de la tortura el joven fue internado en el Cereso y quienes conocieron su caso a través de esta columna le ofrecieron ayuda.

Los primeros días de febrero el joven fue absuelto y ya está en casa con su familia, al menos después de tantas vejaciones se hizo justicia.

Moraleja: está cabrón tener que pasar tales atropellos para demostrar inocencia.

Palabras más, palabras menos

Después de 48 horas de mantener un paro de transporte público en Tizayuca que afectó a miles de personas que se mueven a diario en el municipio y la zona conurbada,  la más dinámica de la región debido a la colindancia con el Estado de México y la cercanía con Ciudad de México, por fin este miércoles, como un regalo por el Día del Amor y la Amistad, los conductores de taxis y urvan aceptaron reanudar el servicio al lograr la promesa de las autoridades de que van a meter en cintura a los mototaxis, culpables del conflicto.

Ojalá que cumplan.

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