Y es que después de una lucha que se dio por más de una década, la recién salida del tintero de quién sabe quién demonios la redactó, salieron con su batea de babas y la “Propuesta de Ley para la Protección Integral del Ejercicio Periodístico del Estado de Hidalgo” nomás no refleja los temas por los que se ha peleado hasta el cansancio.

Como decía mi abuela doña Carmen: “Pa’ qué tanto pinche brinco estando el suelo tan parejo”.
Y es que después de una lucha que se dio por más de una década, la recién salida del tintero de quién sabe quién demonios la redactó, salieron con su batea de babas y la “Propuesta de Ley para la Protección Integral del Ejercicio Periodístico del Estado de Hidalgo” nomás no refleja los temas por los que se ha peleado hasta el cansancio.
¿Pos qué no entienden?
En diferentes foros se discutió y se rechazó la idea planteada desde las autoridades de crear un registro y credencialización de periodistas, con el argumento del “reconocimiento oficial de periodistas” y resulta que en los artículos 27 y 28 vuelve la burra y se refieren a las acreditaciones oficiales del Congreso, lo cual contradice la libertad de ejercicio de la prensa garantizada en la Constitución y en tratados internacionales, además que el Estado no debe certificar quién es periodista porque este “registro” excluye a todos los trabajadores de la comunicación y por si eso no fuera suficiente, abre la puerta a prácticas de control político y censura indirecta.
Me extraña que la diputada Tania Meza, quien participó desde hace más de 10 años en la elaboración de una de las primeras propuestas para hacer verdaderamente operativa la Ley de Protección a Periodistas y Defensores de los Derechos humanos, haya olvidado este pequeño detalle del rechazo unánime de todo registro de control de los trabajadores de los medios y ahora de nuevo aparezca este tema en el proyecto de ley que pretende impulsar, ¿en qué quedamos?
Otro de los temas que también fueron muy discutidos es el hecho de la intromisión del Estado en la “protección de los periodistas”, porque, aunque establece medidas, las pone bajo control de la procuraduría y del Ejecutivo, lo que es contrario a las buenas prácticas de protección autónoma y quizá lo que no tomaron en cuenta durante los foros es que quien más nos chinga son los funcionaros y autoridades, lo que no garantiza neutralidad.
Para muestra basta ver los casos de colegas que son sancionados por sus opiniones, ahí están los casos de periodistas de Puebla, Campeche y el columnista y su medio, obligados a retirar sus opiniones desde el gobierno de Tamaulipas. En Hidalgo aún esto no ocurre y el gobernador ha dicho en infinidad de ocasiones que respeta la libertad de expresión y estamos seguros que así continuará su postura.
Otro de los temas que se desecharon durante los primeros foros fue el de incluir puntos laborales en la ley porque no era una ley del trabajo, lo medular era la protección del ejercicio periodístico, sin embargo nuevamente aparecen en este proyecto, específicamente en el artículo 3 y 5 en los que se les confiere atribuciones a la Coordinación de Comunicación Social en temas de salud y educación de los periodistas, lo que significa que no se ha comprendido el alcance de una ley de esta naturaleza.
Así las cosas, todo parece indicar que nada más no se ha comprendido la importancia de una protección a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico que, ahora más que nunca, urge para proteger nuestra labor de informar sin que se nos censure o intente controlar.
No nos apendejemos.
El propósito esencial de esta ley es garantizar la protección integral de todas las personas que ejercen o colaboran en el medio periodístico, establecer mecanismos autónomos, claros y efectivos de protección ante amenazas, riesgos y agresiones, además de respetar y reforzar los derechos fundamentales ya consagrados en la Constitución.
Espero sus comentarios.
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