FRANCAMENTE… Al paso que vamos, perfectamente tendremos Toy Story 6, 7, 8 y hasta 10; la quinta parte, honestamente, nunca fue necesaria

Es imposible huir de la nostalgia, pues el cine se ha agarrado de esta palabra para contar historias y recolectar dinero en las taquillas. Por eso tanto remake, reboot, retelling, secuela y precuela, ya que no hay nada como regresar al tiempo en el que nos sentimos seguros, cómodos y hasta felices.
A Disney, por ejemplo, le encanta apelar a la nostalgia como una de sus principales herramientas para atraer a las nuevas generaciones. Este impulso surge de las audiencias anteriores que, en su momento, vivieron de primera mano lo que el estudio de Mickey Mouse produjo en sus años de gloria.
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Faltos de nuevas historias o consumidos por la base que ya han exprimido una y otra vez, Disney se ha valido de la maldita nostalgia para traer, quizá, las peores producciones que ha hecho en su historia, los mal logrados live actions de sus películas animadas más exitosas.
En los últimos años hemos sufrido con películas tan desafortunadas como La sirenita, El rey león, Maléfica, Lilo y Stitch, Mulán y, próximamente, Moana. Lo peor de esta situación es que algunas de estas adaptaciones incluso cuentan con secuelas innecesarias.
En su momento, estas cintas parecían buenas ideas, en tanto el sentimiento de la nostalgia nos invadía de forma masiva. Sin embargo, una vez que las vimos proyectadas, la realidad demostró que ya no lo eran tanto.
Pero la compañía del ratón Miguelito no se queda atrás y ahora revivió una de sus franquicias más exitosas, el estandarte de la animación en plena década de 2000, aquella historia que debió terminar en su tercera entrega, pero otra vez la maldita nostalgia hizo que hicieran una cuarta parte y ahora una quinta parte de Toy story.
¿Es buena o mala? Tiene sus pros, alimentados por aquellas generaciones que crecimos viendo las aventuras de Woody, Buzz y Jessie; también tiene un enorme pero: es una quinta parte que, honestamente, nunca fue necesaria.
Toy story 5 se siente como esas segundas partes de memorables películas de Disney que sacaban exclusivamente en su canal de televisión; como La bella y la bestia 2, La cenicienta 3, El rey león: Hakuna matata y Aladdin 2: El retorno de Jafar, producciones que entretenían a los fans sin anunciarse como grandes secuelas.
Con temáticas escondidas en una animación más modesta, que llegan más a un público adulto, y una banda sonora que le promete su primer Oscar a Taylor Swift, esta entrega busca ser un viaje al pasado. Bien podría ser una de aquellas cintas transmitidas a las 7 de la noche en El Maravilloso Mundo de Disney, pero ahorita es solo un objeto más de la maldita nostalgia.
FRANCAMENTE… Al paso que vamos, perfectamente tendremos Toy story 6, 7, 8 y hasta 10. Esto hará ver a las generaciones que crecieron con la historia de los juguetes que aquello no era una etapa, sino precisamente eso: el proceso de crecer.
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