Sin duda que nuestro México es un país de grandes contrastes, no solo en su entorno etnográfico o social, sino en todos sus ámbitos, sin omitir desde luego lo político.

José Raquel Badillo
El reciente ejercicio de Massive Caller sobre el panorama político de Hidalgo ha despertado interés, pero también cuestionamientos. Con apenas un tercio del periodo transcurrido en el actual gobierno municipal, sus resultados lucen apresurados, aquí en Pachuca para fortuna de la presente administración municipal, los datos no se convierten en focos rojos, pero sí en una luz ámbar. Los dos años que restan antes de la próxima elección son suficientes para transformar, de manera radical, el escenario que hoy se refleja en la encuesta.
La historia política local ofrece ejemplos claros de lo volátil que puede ser el pronóstico electoral. Basta recordar el caso de Yolanda Tellería, quien, tras ganar la alcaldía de Pachuca, parecía perfilada como candidata natural a la gubernatura. Sin embargo, ese escenario nunca se concretó: no solo no fue candidata, sino que ni siquiera tuvo posibilidades reales de contender. Massive Caller, como otras casas encuestadoras, ha tenido aciertos y desaciertos; en 2024 fue la única que auguraba la victoria presidencial de Xóchitl Gálvez, predicción que finalmente no se cumplió.
En el contexto actual, el marco electoral de Hidalgo también añade variables a considerar. El periodo de gobierno se redujo de cuatro a tres años con opción a reelección; no obstante, la presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado la iniciativa de “No reelección”, lo que podría neutralizar esa posibilidad, sobre todo si los actores políticos de Hidalgo respaldan esa iniciativa que fue boicoteada desde la cámara morenista. Dar un gesto político a la iniciativa de la presidenta es mandar un mensaje de correspondencia por el impulso a los proyectos detonadores en beneficio del estado Hidalgo.
En este escenario, Jorge Alberto Reyes aún dispone de dos años para fortalecer su posición desde el poder, mediante obras y programas reclamados por la sociedad; está aún a tiempo de robustecer su imagen ante la ciudadanía.
Hoy en día su gestión todavía se percibe como endeble porque la sociedad tiene expectativas y espera más de la autoridad municipal. No obstante, su primer año de gobierno supera con trabajo y popularidad al de su antecesor, de quien por cierto un nuevo escándalo de corrupción se suma a su historial fétido.
El reciente rompimiento con el dirigente del sindicato municipal puede suponer que le resta votos o popularidad, pero gran parte de esa base —que históricamente ha visto los privilegios quedarse en manos de sus líderes— lo respalda calladamente, en parte por beneficios de ser incorporados al IMSS, prerrogativa extendida para el personal de confianza no sindicalizado.
Esta encuesta desde luego no es para robar el sueño, más bien para que sondee y evalúe sus aciertos y errores. Corrija lo que deba de subsanar y redoble su trabajo.
Sin duda que nuestro México es un país de grandes contrastes, no solo en su entorno etnográfico o social, sino en todos sus ámbitos, sin omitir desde luego lo político.
Municipios que gastan en un festejo presupuestos elevados y regatean la cultura.
Autoridades municipales que no tienen empacho en charlar —y hasta desayunar en restaurantes— con la delincuencia organizada, mientras en otros niegan audiencias ciudadanas.
Hay municipios que dejaron fondos abultados para que la administración entrante pudiera operar al cien por ciento desde el primer día y otros que además de vaciar las arcas dejaron adeudos insostenibles…
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