Juan Pedro Aleart, un periodista y conductor de noticias del Canal 3 de la provincia de Rosario, en Argentina, inició su programa informativo de marzo de 2024 de manera diferente; un programa muy popular y que reúne frente al televisor a las familias.

Juan Pedro Aleart, un periodista y conductor de noticias del Canal 3 de la provincia de Rosario, en Argentina, inició su programa informativo de marzo de 2024 de manera diferente; un programa muy popular y que reúne frente al televisor a las familias.
Empezó por detallar lo que fue su vida y la de su hermana y hermano, así como la de su madre, al lado de su padre, un hombre violento que ejercía violencia en todas sus formas —verbal, física, psicológica y emocional— en contra de su aterrorizada familia.
Aleart describe la odisea de acompañar a su hermana menor, Sofi, para ahora, de adulta, denunciar por abuso sexual agravado a su padre. Sofi fue abusada sexualmente por su padre desde los tres años siendo él VIH positivo. El padre, al ser enterado de la denuncia en su contra, se suicidó.
Presenciando las secuelas que Sofi vive enfrentando ataques de pánico, profunda crisis de ansiedad, insomnio, caída de cabello, pérdida de peso, ideas suicidas, Aleart decide romper él mismo el silencio.
Por increíble que parezca, Aleart continúa su relato para exponer que un tío aprovecha la condición de vulnerabilidad de los hermanos al vivir en el seno de una familia tan disfuncional, y abusaba sexualmente de él desde los seis años, así como de su hermano. Expone que a la edad de 12 o 13 años advirtió a su familia de lo que ocurría, pero nadie hizo nada y los abusos continuaron.
A finales del 2022 Aleart denuncia a su tío, narra lo difícil que ha sido para él asumir tal decisión. Después de presentar ante las autoridades correspondientes las evidencias, la persona juzgadora determina que todo lo presentando en la denuncia es creíble y fundado, pero que el delito, de acuerdo con la ley, ha prescrito, por lo que no es posible sentenciar al violentador.
Tal y como lo describe Aleart, la prescripción es el refugio de los abusadores. Actualmente el comunicador y su familia litigan el asunto en tribunales.
Qué desgracia que este atroz delito ocurra en cualquier parte del mundo. Los abusadores buscan entre las y los más vulnerables a sus víctimas. Las y los menores de edad no tienen herramientas para defenderse, no tienen la capacidad de comprender lo que les pasa y esto, aunado a posibles agravantes de amenaza y falta de redes de apoyo que los animen a hablar de los abusos, complican las posibilidades de detener el delito.
También las víctimas, ya como personas adultas, enfrentan problemas, para hablar de los abusos principalmente porque se emplean mecanismos de defensa como la negación y el olvido.
Para el caso de los hombres que han sufrido de abuso sexual cuando niños o adolescentes, a todo el conflicto emocional, psicológico, mental, social por el que de manera general atraviesan las víctimas, se suma el estereotipo, que atribuye al hombre el rol de líder, de fuerte, de dominante, y una víctima de abuso sexual no encaja en ese ideal, haciendo todavía más difícil la denuncia del delito
Gracias a la denuncia podemos saber que el pederasta puede estar en cualquier lugar. Puede estar tan cerca como dentro de la propia familia, un vecino amable y acomedido, un amigo, un maestro, un entrenador, un empresario, un político.
Insistiremos siempre: la protección que podemos dar a nuestras infancias fue, es y seguirá siendo la información y la comunicación. Las niñas, niños y adolescentes, de acuerdo con su edad, deben conocer los posibles peligros a los que pueden estar expuestos. Reconocer las alertas rojas. Motivarlos a siempre hablar de lo que les ocurre sobre todo si ello les incomoda.
Las personas adultas una vez que han reconocido el abuso sexual del que fueron víctimas en la niñez o la adolescencia deben buscar ayuda y acompañamiento. El abuso debe ser expuesto. La persona abusadora debe ser juzgada legal o socialmente por su conducta criminal.
Por fortuna para el caso de nuestro país, en octubre de 2023 se publicó la reforma al Código Penal Federal para que los delitos indicados en 10 artículos en contra de personas menores de 18 años no prescriban para el ejercicio de la acción penal y sus sanciones. Con esta reforma, sin importar el tiempo que pase desde el hecho, las personas que cometan delitos sexuales en contra de menores de 18 años podrán ser perseguidas y sancionadas por la justicia.
Efectivamente, la prescripción es el refugio de los abusadores, pero el silencio también. Hablemos abiertamente del abuso sexual infantil para prevenirlo. Abracemos a las víctimas en sus esfuerzos por denunciarlo.