Ahora se entiende esa preocupación en el pasado de aprobar la ley para que en algunos cargos se puedan reelegir…

Algunos apenas hacen ruido, otros y otras, ahora que muchas ya están apuntadas, se aparecen hasta en la sopa, con tal de que la población las recuerde a la hora de decidir quiénes ocuparan los cargos que se juegan en el ya muy cercano 2027 y el no tan lejano 2028.
Diariamente, ya sea en medios tradicionales y ahora en los podcasts en los que dan rienda suelta a sus autocalificativos para decir que ellos y ellas son los más chingones y chingonas, y de paso darle un arrimón a los que consideran sus contrincantes para denostarlos o simplemente decir lo menos, que son unos pendejos.
Total, que a más de un año para las elecciones intermedias, ya parece hervidero de grillos, haciendo alusión a los señalamientos de la presidenta, que más que preocuparse por sus representados, porque curiosamente los más preocupados por aparecer en cuanto medio habido y por haber, son quienes ya tienen un cargo, pero que ya están haciendo cuentas para saltar a otro.
Y por supuesto no faltan los que ya se están cambiando de partido; todo, con el fin de seguir cuidando el hueso, no vaya a ser que, por no tener una cuenta de redes sociales con miles de seguidores, los dejen fuera.
Ahora se entiende esa preocupación en el pasado de aprobar la ley para que en algunos cargos se puedan reelegir… Si pendejos no son.
Bien haría la presidenta, ahora que están elaborando la famosa reforma electoral, en establecer que, si se postulan por un partido, pues ya te chingaste y ahí te quedas, no que los políticos ya le encontraron el modo, cuando no ven futuro para el partido por el que llegaron al cargo, bien fácil, dicen adiós, demostrando que no hay principios ni lealtades ni interés por quienes los llevaron a ocupar la posición que buscaron. Solo hay conveniencias y ejemplos hay un chingo.
El ejemplo más claro es el PRI, donde los militantes en masa o por goteo lo fueron dejando solo y ahora están en puestos claves; total, la militancia y los valores que tanto defendían valieron madre, lo que importa es mantenerse vigentes, en una de esas obtienen algo mejor para ellos, porque sus seguidores continuarán exactamente igual, pero, eso sí, con hartas promesas de que “si llego, me cae que te vas conmigo”.
Si en verdad hay, como aseguran, un verdadero compromiso con la democracia y con la legalidad y la representación honesta y en la que tengan oportunidad de participar otros personajes, ya es momento de dar ese paso permitiendo que haya más apertura a nuevas caras y sobre todo que no vengan de ir de un partido a otro, nomás porque no les dieron la candidatura. Total, si no los eligen, pues aguántense como los machos o como mujercitas.
Es cierto que en eso del juego de los partidos hay mafias enquistadas que nada más ven para el lado de las conveniencias y, en muchas ocasiones, porque hay que decirlo, también es cuestión de “cuánto tienes o como para cuánto te alcanza” y así sobreviven quienes tienen un soporte económico abultado, pero ese será otro tema que también deberá abordarse en la reforma electoral, esa que ha dado mucho de qué hablar y por la que hoy hay un gran temor de que sea muy a modo y que impida una representación más plural en donde quepan todas las voces y todas las ideologías.
Lamentablemente hay una gran indiferencia de la sociedad para interesarse por los problemas nacionales y es, hasta cierto punto, comprensible, ya que, en lo individual, hay preocupaciones del día a día de los ciudadanos, así que, ante tal indolencia, los partidos hacen lo que quieren.
Ojalá que por una vez en su cochina vida los que dicen representarnos en el Congreso, cuando menos, lean y analicen lo que les presentan y que voten pensando en la sociedad, no en lo que van a ganar.
Espero sus comentarios.
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