En los últimos meses y días, a raíz de la contienda electoral en Estados Unidos, hemos escuchado o leído el tema de la renegociación del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC)

En los últimos meses y días, a raíz de la contienda electoral en Estados Unidos, hemos escuchado o leído el tema de la renegociación del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). El ahora presidente electo de Estados Unidos ha hecho declaraciones en torno a la industria automotriz en el sentido de impulsar su desarrollo y frenar incluso la importación de vehículos a Estados Unidos. Al decir esto se ha referido muy en particular a nuestro país, llegando incluso a dirigirse a los inversionistas de este sector en el sentido de que ya no abran plantas en México, sino en Estados Unidos. Tan cierto es esto que Tesla, quien había anunciado la instalación de una planta en Nuevo León, ha puesto en pausa dicha inversión y por lo que se avizora no se ve que se vaya a hacer, máxime que Elon Musk, su propietario, pertenece al círculo cercano del presidente Trump.
Si nos ponemos a analizar algunas de las estadísticas y sobre todo volteamos a ver qué es lo que está sucediendo actualmente en el mercado de ventas de vehículos, podremos encontrar la respuesta. Muchos de ustedes seguramente se han percatado de que cada día vemos más espectaculares y comerciales de marcas de vehículos que antes nunca habíamos escuchado. Atrás están quedando las marcas tradicionales, sobre todo las norteamericanas y europeas. El mercado de venta de autos ya no es el mismo. Incluso han aumentado las distintas agencias de ventas y servicio de los nuevos automotores que están ingresando al país o que incluso se producen aquí. Hoy como nunca estamos viendo más vehículos de opciones híbridas o eléctricos que no imaginábamos llegarían tan rápido a México. Una gran mayoría de estos nuevos vehículos proviene de China.
En los últimos años las ventas de automóviles han ido en aumento, según datos del Inegi. Si comparamos las ventas de octubre de los últimos tres años, podemos ver que en 2022 fueron 92 mil 596; en 2023, un total de 114 mil 31, y este año se alcanzaron ventas por 122 mil 51 unidades. Aunado a lo anterior, si analizamos de dónde provienen los automóviles que importamos, nos vamos a llevar la sorpresa de que conforme ha ido avanzando el tiempo a quien más le comprábamos, que era a Estados Unidos, le estamos cada vez comprando menos y el país que está aumentando sus ventas a México es nada más y nada menos que China.
Según estadísticas de la Secretaría de Economía, en 2021 Estados Unidos exportaba a México 17 mil 585 millones de dólares, lo que representaba en ese entonces 45 por ciento del mercado de importaciones de vehículos en nuestro país, mientras que China representaba 13.6 por ciento del mercado, con 5 mil 253 millones de dólares. Para 2022, Estados Unidos exportaba a México 20 mil 694 millones de dólares, lo que representaba 43 por ciento, un 2 por ciento menor del mercado, y China aumentó su participación en el mercado con un 16.5 por ciento, casi un 3 por ciento más que el año anterior con 7 mil 879 millones de dólares.
En 2023 nuestro país vecino nos vendió 24 mil 520 millones de dólares, lo que representó el 40.68 por ciento del mercado, con lo que se observa que la venta de vehículos a México sigue a la baja y China, en cambio, aumentó su participación a un 18 por ciento del mercado, con ventas por 10 mil 858 millones de dólares.
No hay casualidades en los temas económicos ni en las relaciones entre países, existen muchos intereses de por medio y este sector es uno de los más importantes tanto para Estados Unidos como para nosotros en México y de ahí que lo que suceda en los próximos meses con la renegociación del T-MEC será fundamental para las empresas tanto norteamericanas como las instaladas en nuestro país.
Hay que también tomar en cuenta que las principales empresas automotrices de Estados Unidos tienen plantas en nuestro país y que desde aquí generan utilidades y abastecen no solo el mercado estadunidense, sino al de otros países, incluido el nuestro. La clave en el fondo de la relación será cómo entre ambas naciones podemos ser más competitivos ante la producción y las inversiones de China. No se trata de ver este tema económico como quién gana o no la batalla comercial, sino cómo entre todos los países nos volvemos más competitivos y generamos los empleos y productividad suficiente que nos hagan crecer como economías. Habrá que generar escenarios con nuestros vecinos, tanto Canadá como Estados Unidos, en donde todos ganemos.
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