Qué tanto generamos de información que hasta por el tipo de música pueden saber nuestro estado de ánimo, nuestros tiempos de consumo, gustos, entre muchos otros datos…

Esta semana muchos de ustedes que seguramente usan la plataforma Spotify para escuchar música recibieron la notificación de que podían consultar el resumen del año (Wrapped). En un ejercicio moderno estadístico podemos ver quién fue el artista y la canción que más escuchamos, ¿cuántas canciones?, ¿cuántos distintos artistas formaron parte de nuestro repertorio?, ¿cuál fue el género que más nos gustó?, hasta incluso saber nuestra edad musical de acuerdo con lo que escuchamos.
Este avance tecnológico se lo debemos a la historia que nos ha traído hasta aquí. A muchos de ustedes seguramente les tocó escuchar un tocadiscos, comprar discos de vinil y ponerlos una y otra vez cuidando de no rayarlos. Estos discos surgieron en 1948 cuando Columbia Records produjo el primer disco de vinilo, dicho disco podía escucharse 23 minutos de un lado y 23 del otro. En 1963 se inventaron los casetes, los cuales hicieron que pudiéramos escuchar música en los automóviles, grabadoras y en los famosos Walkman. Gracias a este invento pudimos conocer lo que era grabar una canción. Pudiéramos decir que este invento permitió que la música llegara a millones de personas y que muchos músicos pudieran grabar también sus canciones en un dispositivo para poderla compartir.
Siguió avanzando la industria musical y en 1982 Sony y Philips crearon el CD. Vaya claridad de sonido, portabilidad y durabilidad nos dieron con esta invención.
A la par de estos desarrollos también se crearon las famosas listas de popularidad, todo el mundo quería saber quién era el artista más escuchado, qué canciones y qué álbum se vendía más en una ciudad, un país y el mundo. Y estas estadísticas también tuvieron sus orígenes en la famosa relación que publicó Billboard, una revista musical que acaparó este segmento y creó los primeros listados basados en las ventas de discos en las tiendas, así como en la música que se escuchaba en las rocolas.
Las estaciones de radio se convirtieron en los termómetros de la música y surgieron las listas de los más solicitados, el famoso top de la semana.
Hoy todo esto ha quedado atrás y la música ya está en línea en servicios de streaming; ya no necesitamos un disco de vinil ni un casete o un CD; hoy ya con un dispositivo o móvil y una computadora lo tenemos todo. Gracias a Napster, un servicio de intercambio de música, que fue cerrado por temas de violación a los derechos de autor, hoy existen ya varias plataformas como Apple Music o Spotify. Pero esto no lo es todo, hoy a través de lo que escuchamos generamos muchísima información que es de gran utilidad para las empresas. Hoy las empresas antes mencionadas saben exactamente qué, cuándo, cómo y dónde consumimos la música.
Con los avances en la inteligencia artificial veremos a esta industria evolucionar a pasos agigantados y toda la información de consumo que generamos será de gran valía para alimentar estudios de mercado de distintas empresas.
Qué tanto generamos de información que hasta por el tipo de música pueden saber nuestro estado de ánimo, nuestros tiempos de consumo, gustos, entre muchos otros datos.
Nos depara un destino informático musical muy interesante, por lo pronto disfrutemos de la información que nos dan las estadísticas y recordemos las canciones que más nos gustaron durante este 2025.
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