Imagen: Marco Moreno
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Hace (1) meses

Cruzando barreras

Era la señal de que las preguntas adecuadas, habían logrado su cometido: invitar a la introspección y a la apertura, en lugar de generar defensiva

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Su mirada no mostraba asombro alguno, más bien se acercaba a esas miradas que tratan de desarmar cualquier respuesta antes de que se articule.

—Así que ¿ahora te atreves a decirle al gobierno cómo hacer su trabajo? ¿Construyes modelos de acción y tienes todas las respuestas? Faltaba más, en verdad que ni sabes de lo que hablas.

Lo miré con atención y asumí que, aun cuando no esperaba una respuesta, más valía que la hubiera. Sonrió frente a mi silencio y levantó los hombros.

—Entiendo tu frustración y la pasión con la que defiendes un punto de vista, respondí. Arqueó las cejas y se mostró desconcertado. 

Continúe: —Es evidente que tienes una profunda convicción sobre cómo deben hacerse las cosas y una gran experiencia en este ámbito.

Antes de que pudiera responder, afirmé: 

—Permíteme aclarar: mi intención no es decirle al gobierno cómo hacer su trabajo, ni mucho menos afirmar que tengo todas las respuestas. 

—Mi objetivo —ahondé— es compartir herramientas y enfoques que, basados en la experiencia y la investigación, han demostrado ser útiles para navegar situaciones complejas y lograr resultados positivos.

En lugar de imponer un modelo, el enfoque del cual hablo, se centra en comprender las dinámicas subyacentes, en escuchar activamente y en formular preguntas que inviten a la reflexión y a la cocreación de soluciones. 

Me gustaría que entendieras que se trata de entender las motivaciones y los desafíos para encontrar caminos que beneficien a todas las partes involucradas.

Ahora, en torno a tu afirmación de que “ni sé de lo que hablo” proviene de un malentendido sobre mi rol. El propósito es ser, como organización, un catalizador, un facilitador que, a través de la conversación y la comprensión mutua, ayude a encontrar esas soluciones que quizás aún no son evidentes.

¿Podríamos explorar juntos qué aspectos específicos de la propuesta le generan esta inquietud? Así podremos asegurarnos de que estamos en la misma página y que las sugerencias que realizamos se alinean con sus objetivos y su conocimiento experto.

“Observo que su mirada refleja un momento de profunda reflexión, quizás de desconcierto ante enfoques que difieren de las prácticas habituales en la administración pública y el oficialismo. Es natural que surjan claroscuros y áreas grises cuando se presentan fórmulas nuevas”. 

Sin embargo, precisamente en esas áreas es donde reside una excelente oportunidad para transformar un conflicto, una oposición o un ‘no’ en una puerta hacia acuerdos, superando así los rompimientos.

Como bien sabemos, la literatura sobre negociaciones en situaciones de conflicto nos enseña que negociar no es intrínsecamente malo. Al contrario, es reconocer la importancia de los otros, de las comunidades y hacer que se sientan involucradas y aceptadas en una mesa de trabajo real.

Desde esta perspectiva, nuestra afirmación como organización, en la que declaramos: ‘Creemos firmemente que la protección y restauración de nuestro entorno natural no es solo una responsabilidad, sino una oportunidad para construir comunidades más fuertes, resilientes y conscientes’, busca precisamente eso: ser una invitación al encuentro, a un diálogo permanente entre gobierno, organizaciones y comunidades.

Reconocemos que las organizaciones actuamos en el marco de un derecho constitucionalmente reconocido, el cual garantiza que ‘no se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito, pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país’.

Aún más, la Constitución va más allá de la simple reunión y asegura que: ‘No se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto a una autoridad, si no se profieren injurias contra esta, ni se hiciere uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee’.

Entendemos que desde el gobierno federal y local puede existir la tendencia a dejar de lado estos principios, olvidando que el artículo 1° tutela el derecho a la asociación al elevarlo a rango de derecho humano constitucional y convencional, garantizando que todas las personas gocen de él y obligando a las autoridades a protegerlo, promoverlo y respetarlo.

Guardé silencio y observé el cambio en la expresión de mi interlocutor. La rigidez inicial se había disipado, reemplazada por una genuina reflexión. El silencio que siguió no fue de incomodidad, sino de procesamiento. 

Era la señal de que las preguntas adecuadas, habían logrado su cometido: invitar a la introspección y a la apertura, en lugar de generar defensiva.

Escucha, le dije, mi intención no es dictar cómo deben operar las instituciones, sino ofrecer herramientas que, basadas en la experiencia y la investigación, han demostrado ser útiles para navegar situaciones complejas y lograr resultados positivos. 

El enfoque, subrayé, se centra en comprender las dinámicas subyacentes, en escuchar activamente y en formular preguntas que inviten a la reflexión y a la cocreación de soluciones. Se trata de entender las motivaciones y los desafíos para encontrar caminos que beneficien a todas las partes involucradas.

Finalmente le dije: “Entiendo tu afirmación sobre mi supuesto desconocimiento”, añadí con calma. Pero nuestro rol como organización es ser un catalizador, un facilitador que, a través del diálogo y la comprensión mutua, ayude a encontrar esas soluciones que quizás aún no son evidentes. 

“Por eso, propongo que exploremos juntos qué aspectos específicos de nuestra propuesta le generan al gobierno inquietud. De esta manera, podremos asegurarnos de que estamos en la misma página y que nuestras sugerencias se alinean con sus objetivos y su valioso conocimiento experto”.

La mirada desafiante de mi interlocutor se transformó. En ese instante, comprendí que nuestra propuesta de trabajo no solo era acertada, sino que resonaba con una convicción profunda: la idea de que el ecologismo, tal como lo conocemos hoy, necesita evolucionar. Esta comprensión se solidificó, brindándome la certeza de que estábamos en el camino correcto para iniciar un cambio significativo y tangible.

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