Diversos nombres fueron los que recibió esta plaza, no obstante, el más recurrente y utilizado en distintos instrumentos notariales fue el de Plazuela de Guerrero, aunque no debe descartarse el que recibió en otros documentos y en voz de la “conseja popular”, donde se le bautizó como Plaza de la Jarcia, debido a que en tal lugar se daban cita los vendedores de objetos tejidos con fibras extraídas ya de las hojas de maguey pulquero o el de la lechuguilla —que era muy similares— con las que elaboraban resistentes y coloridas bolsas para el mandado —abasto diario—, ayates, morrales, hamacas y otros objetos similares.

Diversos nombres fueron los que recibió esta plaza, no obstante, el más recurrente y utilizado en distintos instrumentos notariales fue el de Plazuela de Guerrero, aunque no debe descartarse el que recibió en otros documentos y en voz de la “conseja popular”, donde se le bautizó como Plaza de la Jarcia, debido a que en tal lugar se daban cita los vendedores de objetos tejidos con fibras extraídas ya de las hojas de maguey pulquero o el de la lechuguilla —que era muy similares— con las que elaboraban resistentes y coloridas bolsas para el mandado —abasto diario—, ayates, morrales, hamacas y otros objetos similares. Años después, a finales de los años 20 del siglo anterior, recibió la designación de Plazuela del Manzanillo, debido a que en este lugar tuvo asiento la reconocida tienda de abarrotes El Puerto de Manzanillo y después el Manzanillo Mercantil. Los testimonios gráficos muestran que, en los primeros años del siglo XX, esta plazuela solía ser muy concurrida tanto por vendedores como por compradores.

Esta imagen de la Plazuela de Guerrero, en 1909, muestra el bullicio que mantenía este espacio, donde ademas de objetos de jarciería se comerciaban también cobertores, sarapes y jorongos, ademas de otras mercaderías, entre ellas el expendio de pulque en plena vía pública, obsérvese tal caso con el carromato cargado con barriles del popular neutle, que era saboreado lentamente por algunos parroquianos, al fondo se aprecia el edificio de la hoy escuela Justo Sierra y en primer término, a la izquierda, la pulquería El Polo Norte. Se observa, así mismo, la vía de tranvía urbano, invadida por decenas de transeúntes.
En esta placa fotográfica del año 1934 puede apreciarse el sosiego que para aquel año se mantenía ya en la otrora Plaza de Guerrero, tras concluirse los trabajos de su remodelación en 1929, con los que se dio paso a un pequeño sitio enjardinado donde sobresalen dos de sus principales edificaciones: en la esquina, la afamada tienda de abarrotes El Puerto de Manzanillo —posteriormente El Manzanillo Mercantil— seguido por un edificio de tres plantas, ocupado en la planta superior por el Sindicato Médico Hidalguense y en la segunda por el consultorio del reconocido médico pachuqueño doctor Numa Espínola.
