“La lluvia no paraba y el miedo de que se saliera el río volvió a las familias que aún seguimos aquí en nuestras casitas”.

Bertha Alfaro
“La lluvia no paraba y el miedo de que se saliera el río volvió a las familias que aún seguimos aquí en nuestras casitas”.
Son las palabras de un hombre que sobrevivió a la primera embestida del río cuando a Hidalgo lo azotó la vaguada monzónica que arrasó con poblaciones y el torrente se llevó a familias completas.
Como si fuera ayer, los vecinos de Chapula recordaron aquel 9 de octubre, cuando la tormenta no cesaba y el nivel del río aumentaba peligrosamente borrando del mapa a decenas de viviendas.
Los pobladores recuerdan también cómo después de los primeros golpes de la vaguada, la ayuda comenzó a recibirse a través de puentes aéreos que de manera sistemática llegaban con despensas, ropa, con medicamentos… producto de una extraordinaria coordinación entre los tres niveles de gobierno.
Luego vinieron los ofrecimientos de la reubicación, debido a las condiciones en las que habían quedado la mayoría de las viviendas, más valía comenzar en otra región más segura.
Las sugerencias para los pobladores de lugares más seguros, hasta el momento, no han convencido del todo a las familias que, con todo el riesgo que corren, prefirieron esperar a una mejor oferta.
Lo cierto es que por una u otra razón ya pasaron ocho meses y las lluvias se adelantaron y la naturaleza les recordó a los pobladores de Chapula que las decisiones no se pueden postergar por más tiempo.
Los vecinos aseguran que los trabajos para dragar el río han sido lentos y la propuesta de construir un muro de contención, según los especialistas, no garantiza que, en otro temporal, como el de 2025, no vuelva a ocurrir y otra vez las familias se enfrenten a perder lo poco recuperado y eso está muy cabrón.
Pero lo más cañón es que, a pesar de los llamados a valorar la reubicación, en algunos casos quizá no haya la suficiente sensibilidad o la autoridad para poner en aviso lo que puede ocurrir si no se toma una decisión a tiempo.
Y mientras deshojan la margarita en Tianguistengo preguntándose “me voy”, “no me voy”, en otras zonas como la Huasteca las crecientes de los ríos ya se llevaron los caminos provisionales que desde hace varios meses se habilitaron para comunicar a más de 30 comunidades en Xochiatipan y la pregunta que se hacen los pobladores: ¿en ocho meses no han podido concluir el puente para el paso seguro hacia esta zona, una de las más alejadas del estado?
La verdad no tengo la respuesta.
Lo que sí sabemos, de acuerdo con los pronósticos de los conocedores de fenómenos meteorológicos, es que este año será particularmente lluvioso, así que va a estar muy intenso en cuanto a las lluvias y en este tema Hidalgo ya conoce los efectos devastadores de los tormentones.
Así que más vale que nos vayamos preparando todos para enfrentar unos meses complicados por las lluvias.
PALABRAS MÁS, PALABRAS MENOS
¿Pues no que en Hidalgo hay respeto por los medios y que nos quieren tanto que no se atreverían a tocarnos ni con el pétalo de una rosa?
Eso no fue lo que vivieron nuestros compañeros Mari Paz Roldán y Danilo Badillo, quienes durante una cobertura quedaron en medio del enfrentamiento entre policías y personal médico y de enfermería del Issste, quedando lastimados ambos comunicadores.
Como siempre ocurre cuando casos como el de Mary Paz y Danilo o el de Salomón, reportero con gran trayectoria en la Huasteca y que fue retenido por policías para intimidarlo por escribir verdades de un secretario, es entonces que todos los integrantes del gremio volvemos a preguntar, como lo hemos hecho desde hacer varios años:
¿Y dónde está la chingada Ley de Protección a los Periodistas?
Espero sus comentarios.
Suscríbete a Criterio Hidalgo y conoce nuestros contenidos exclusivos https://suscripciones.criteriohidalgo.com/planes