El análisis del arma utilizada en la muerte de Kurt Cobain reveló inconsistencias mecánicas relevantes

Kurt Cobain, líder de Nirvana, murió en 1994, pero una nueva investigación forense plantea que el suicidio pudo no haber ocurrido como se dictaminó oficialmente
La muerte de Kurt Cobain, líder de Nirvana y figura central del grunge, vuelve a estar bajo escrutinio público a tres décadas de ocurrida. Una nueva revisión forense, realizada por especialistas independientes, cuestiona la conclusión oficial de suicidio y plantea que el músico pudo haber sido asesinado, reabriendo uno de los casos más debatidos en la historia del rock.
Cobain fue hallado sin vida el 5 de abril de 1994 en su casa de Seattle, con una herida de bala en la cabeza. Tenía 27 años. Desde entonces, el dictamen oficial del condado de King estableció que se trató de un suicidio con una escopeta Remington calibre 20, versión que se mantuvo como la narrativa institucional durante décadas.
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Treinta años después, un equipo privado de científicos forenses revisó documentos, fotografías y reportes de la escena del crimen. Entre ellos participó Brian Burnett, especialista en casos que involucran sobredosis y armas de fuego, quien concluyó que existen elementos incompatibles con una muerte inmediata por disparo.
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La investigadora independiente Michelle Wilkins aseguró que, tras analizar la información disponible, el equipo llegó a una conclusión preliminar contundente: la evidencia no descarta un homicidio de Kurt Cobain.
La autopsia de Kurt Cobain documentó líquido en los pulmones, hemorragias oculares y daños en órganos como el cerebro y el hígado. Según los nuevos peritos, estos hallazgos suelen asociarse a una falta prolongada de oxígeno, común en sobredosis de heroína, y no a una muerte instantánea por disparo.
Además, el informe original no registró sangre en las vías respiratorias, un elemento frecuente en disparos en la cabeza. También se señaló que el tronco encefálico, responsable de la respiración, aparentemente no estaba destruido, lo que reforzaría la hipótesis de que Cobain no murió de inmediato.
El estudio, aceptado por la Revista Internacional de Ciencias Forenses, enumera 10 puntos de evidencia que sugieren que Kurt Cobain habría sido incapacitado con heroína antes de recibir el disparo.
Entre los aspectos más cuestionados se encuentra la limpieza de la escena, el orden del kit de drogas y la ubicación de las jeringas. Los investigadores señalan que los suicidios suelen ser caóticos, lo que contrasta con la escena documentada en Seattle.

También se cuestionó el funcionamiento de la escopeta Remington, ya que al replicar el mecanismo se concluyó que, en la posición reportada, el arma no habría expulsado un cartucho, pese a que uno fue encontrado fuera de lugar.
Los especialistas también revisaron la nota de suicidio de Kurt Cobain, señalando diferencias claras en la escritura. Según Wilkins, la parte superior corresponde al músico, pero las últimas líneas presentan un trazo distinto, lo que para el equipo representa un elemento relevante que nunca fue aclarado oficialmente.
Pese a las solicitudes, las autoridades estadounidenses han rechazado reabrir la investigación. Los autores del estudio insisten en que no buscan imponer una versión, sino que se revisen nuevamente las pruebas bajo estándares actuales.
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