Las mermas económicas no solo repercuten en la economía familiar de los extrabajadores de la cementera, sino en miles de familias que dependían de las actividades de la fábrica
El próximo 17 de agosto, la planta cementera La Cruz Azul, asentada en Jasso, Tula de Allende, cumplirá tres años en paro, acumulando más de 5 mil 400 millones de pesos en pérdidas.
El cálculo fue obtenido con base en datos proporcionados por Federico Sarabia Pozo, quien lidera el grupo de trabajadores que hoy tiene bajo control a la cementera de Hidalgo. En una conferencia de prensa realizada en 2022, aseguró que la fábrica de Tula producía 10 mil toneladas diarias de cemento, con un valor de 50 millones de pesos.
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Las mermas económicas no solo repercuten en la economía familiar de los extrabajadores de la cementera, sino en miles de familias que dependían de las actividades de la fábrica.
Habitantes de Ciudad Cooperativa Cruz Azul, donde se asienta la planta, dijeron que el panorama luce desolador: “Tan solo hay decadencia y desesperación en torno al núcleo cooperativista, cuando hace menos de cinco años todo era prosperidad”.
“Desde hace tres años pasamos por un terrible momento, ya no hay suficientes productos en el centro comercial Cruz Azul, la mayoría de los locales del mercadito están abandonados, toda la infraestructura ha venido a menos porque nuestra planta ha dejado de estar en servicio y de producir”, dijo un habitante de la ciudad.

Los testimonios de los habitantes, que solicitaron permanecer anónimos por temor a represalias, coincidieron con las apreciaciones que el socio Alan Valverde dio el 14 de octubre de 2024, cuando el secretario de Gobierno de Hidalgo, Guillermo Olivares Reyna, estuvo en las instalaciones de la cementera de Tula.
En esa ocasión, el extrabajador sostuvo que de los 115 mil habitantes que tiene Tula, más de 28 mil dependían directamente de las actividades comerciales de la planta, lo que quiere decir que una tercera parte de los residentes permanecen en crisis.
Señaló que hasta ahora han logrado sobrevivir gracias a la venta de bienes muebles e inmuebles, pero aseveró que todo se está terminando.
El paro de la planta deriva de la disputa entre un grupo encabezado por Víctor Manuel Velázquez Rangel y José Antonio Marín Gutiérrez y el de Federico Sarabia Pozo, los cuales se enfrentan por el control de las instalaciones de Tula de Allende.
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