La organización Comunidades en Defensa de la Vida y el Territorio de la Región Tolteca consiguió un amparo de suspensión

Los ambientalistas sostienen que los trabajos ponen en riesgo el entorno ecológico y la biodiversidad de especies vegetales y animales de los ríos Tula y Salado
Por daños irreparables al medio ambiente y la falta de consulta pública, la organización ambientalista Comunidades en Defensa de la Vida y el Territorio de la Región Tolteca consiguió un amparo de suspensión a la construcción de colectores de aguas marginales de los ríos Tula y Salado, que atraviesan diversos municipios del sur de Hidalgo.
El proyecto tenía previsto iniciarse (en el tramo de Tula de Allende) en octubre próximo y en él se invertirían 400 millones de pesos de carácter estatal; sin embargo, el colectivo en comento logró frenar los trabajos, como parte de una ordenanza de un juez federal derivado de un amparo indirecto.
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El principal argumento de la agrupación es que hubo omisiones en el proceso de consulta pública correspondiente, el cual, debía de haberse hecho desde que el proyecto comenzó a ser esquemado.

El colectivo sostiene que no se respetaron los derechos de consulta y participación pública, lo que no permitió a la sociedad civil ser tomada en cuenta en el proyecto que busca el saneamiento de los ríos Tula y Salado.
Las Comunidades en Defensa de la Vida y el Territorio de la Región Tolteca acusaron que, de seguir el proyecto, así como se planteó de inicio, se deforestarán importantes áreas verdes de las riberas de ambos cuerpos de agua, lo que rechazan tajantemente.
Miembros de la organización sostienen que la Secretaría del Medio Ambiente ni siquiera ha informado cuál es el estatus de la consulta sobre el proyecto de colectores, mediante el cual se pretende llevar las descargas sanitarias de las zonas urbanas de Tula, Atotonilco de Tula, y Tezontepec, a la tratadora de aguas negras de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que las reutilizaría en sus procesos industriales.
Actualmente, la Central Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos de la CFE, utiliza agua potable para sus procesos de enfriamiento, y la propuesta es la de sustituir el agua limpia, por la residual –proveniente de las descargas sanitarias de los municipios citados—.

A pesar de ello, los ambientalistas sostienen que seguir los trabajos tal y como se plantean pone en riesgo el entorno ecológico y la biodiversidad de especies vegetales y animales que viven en torno a las riberas de los ríos Tula y Salado.
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La querella de suspensión argumenta que, con la construcción de colectores, se aleja a las comunidades de la justicia ambiental que se merece, además de contravenir la restauración ecológica propuesta desde el gobierno de la República.
Por su parte, en su momento, la Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible (Sipdus) informó que, en lo que respecta al río Tula, en su tramo Pueblo Nuevo-Centro, los colectores solo obligarían a la tala de 17 árboles centenarios (en su mayoría ahuehuetes).
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