Acusaron a la encargada del recinto prehispánico de incurrir en arbitrariedades, principalmente económicas

Desde 2017, prevalece la falta de proyectos de conservación para la zona arqueológica | Foto: Miguel Martínez
Trabajadores de la zona arqueológica de Tula (ZAT) denunciaron diversas irregularidades, sobre todo económicas, en las que se ha incurrido desde la llegada de María Elena Suárez Cortés como encargada, de quien pidieron su destitución.
Integrantes del gremio, quienes prefirieron no ser identificados por temor a ser despedidos, indicaron que, entre otras cosas, la administradora comenzó a pedirles moche para “dejarlos trabajar”: “El viernes de la semana pasada, al viene-viene le pidió una cuota de 400 pesos; de lo contrario, ya no le permitiría estar”.
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Sostuvieron que están enterados de que a los guías de turistas también se les dio esta instrucción, por lo que no tardan en informar lo mismo a los artesanos y paleteras. Aseguraron también que al viene-viene le dijeron que si se niegan a “cooperar”, entonces la zona arqueológica deberá cerrar, pues no hay recursos para su conservación.

Acusaron que este acto de corrupción podría considerarse como extorsión institucional, porque la encargada de la zona está en Tula como representante del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
“Si legitiman el cobro que está haciendo María Elena Suárez, estaríamos ante un evidente cobro de piso, porque se trata de pedir dinero a los comerciantes a cambio de dejarlos trabajar”, afirmaron.
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Dijeron que anteriormente no habían tenido ese problema con ninguno de los administradores anteriores, entre ellos Alejandro Gasca Cruz, quien les manifestó que pedir dinero no estaba dentro de sus facultades, pues estaba prohibido.
Indicaron que no se han negado a aportar a la zona arqueológica, pero que lo hacen con trabajo o en especie: “Nosotros nos encargamos de la limpieza de la zona, tanto de recoger la basura como el mantenimiento en general, estamos dispuestos a lavar baños, a traer papel de baño y jabón para que se le ofrezca una instancia digna al turista, que dicho sea de paso ha disminuido bastante”.

Uno de los denunciantes indicó que en un letrero en la entrada, a lado de los logos del INAH, hasta hace poco se estipulaba que el acceso a la zona arqueológica tenía un costo de 95 pesos, pero le sobrepusieron un “parche de papel”, donde se asegura que la cuota de ingreso es de 100 pesos.
Señaló que aunque este “aumento no autorizado” no parezca mucho, al tener en cuenta el número de visitantes, sí es una cantidad considerable.
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